2 OPCIONES.
1ª OPCIÓN.
PRIMERA LECTURA. Hechos 7,51-8,1.
751 ¡Rebeldes, infieles de corazón y reacios de oído! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo: os portáis lo mismo que vuestros padres.
52 ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y a él vosotros ahora lo habéis traicionado y asesinado;
53 vosotros, que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis observado.
54 Oyendo sus palabras se recomían por dentro y rechinaban los dientes contra él.
55 Pero Esteban, que estaba lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios,
56 y dijo:
- Estoy contemplando el cielo abierto y al Hombre de pie a la derecha de Dios.
57 Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos y, todos a una, se abalanzaron sobre él,
58 lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos depusieron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo
59 y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
- Señor Jesús, recibe mi espíritu.
60 Luego, cayó de rodillas, lanzó un fuerte grito:
- Señor, no les tomes en cuenta este pecado.
Y dicho esto se durmió.
81Saulo, por su parte, daba su aprobación a la ejecución de Esteban.
EXPLICACIÓN.
Invectiva final (7,51-53). El paso de la tercera a la segunda persona plural y de "nuestros padres" a "vuestros padres" marca la nueva secuencia. Esteban se distancia definitivamente de los padres de Israel quienes continúan resistiéndose al Espíritu Santo (51). Al igual que sus antepasados persiguieron y dieron muerte a los profetas (cf. Lc 11,47s), ellos se han constituido en traidores y asesinos del Justo (52). La Ley promulgada por ángeles (a diferencia de la promesa hecha por Dios a Abrahán y de la misión conferida por Dios a Moisés), tampoco la han observado (53).
La ruptura total de Esteban con la tradición desviada de su pueblo de origen se debe al hecho de haberse opuesto éste, desde un principio, al designio de Dios. El asesinato de Jesús ha dado remate a esta línea idolátrica y desobediente.
7,54-8,1a. En contraste con lo sucedido en el caso de los apóstoles (5,33ss), nadie sale en defensa de Esteban (54). Se subraya por quinta vez la calidad eximia de este personaje (55a, cf. 6,3.5.8.10). El cielo avala la denuncia hecha por Esteban, siendo Jesús en su calidad de "el Hombre" quien asume su defensa (55b-56, cf. Lc 22,69).
El tribunal considera una blasfemia el dicho de Esteban (57). Primero se produce un conato de linchamiento, a cargo de los amotinados (58a). Luego aparecen los testigos encargados de la lapidación de Esteban, quienes dan visos de legalidad a su ejecución (58b-59a). La acción de "deponer los mantos a los pies de Saulo", en lugar de desnudar al reo, según prescribe la Misná, anticipa la transmisión de poderes y su fusión en una sola mano que tendrá lugar más tarde (cf. 9,1s; 22,5; 26,10.12). Se presenta, así, a un nuevo personaje, Saulo, como perseguidor por antonomasia de la comunidad helenista. La rec. occ. le confiere representatividad: "cierto joven", personificación del fanatismo creciente del judaísmo helenista más ortodoxo. Saulo no es un simple adolescente, sino que hace uso del poder que acaba de serle conferido: también él "daba su aprobación" (recordado en 22,20), la expulsión fuera de la ciudad (58a, cf. Lc 4,29 y 20,15, prolepsis), la invocación a Jesús/Dios (59b, cf. Lc 23,46a), la exculpación de los enemigos (60a, cf. Lc 23,34a), la libre aceptación de la muerte (60b, cf. Lc 23,46b).
SALMO. 31,3-4.6-8.17.21.
3 Préstame oído, ven aprisa a librarme,
sé mi roca de refugio, mi alcázar salvador;
4 que mi peña y alcázar eres tú:
por tu nombre dirígeme y guíame;
6 En tu mano encomendaba mi vida:
y me libraste, Señor, Dios fiel.
7 Odias a quienes veneran ídolos vanos,
yo en cambio confío en el Señor.
8 Festejaré, celebraré tu lealtad,
pues te fijaste en mi aflicción
velaste por mi vida en peligro.
17 Muestra a tu siervo tu rostro radiante,
sálvame por tu lealtad.
21 En tu escondite personal los escondes
de las conjuras humanas,
los ocultas en tu tienda
de lenguas pendencieras.
Explicación.
31, 2b-5. Se adensa la súplica en siete imperativos de liberación y cuatro sustantivos que componen un espacio metafórico militar o cinegético. El orante se imagina como animal indefenso, acosado por cazadores que intentan matarlo; salta a una peña, busca una roca, cae en la red; alguien lo saca y conduce a lugar seguro (véase v.9). Cabe también la imagen militar recordando las aventuras de David huido por las montañas: 1 Sm 22,4s; 24,23. El paso de una imagen a otra es fluido, las imágenes pierden precisión. "Por tu nombre": puede ser también título o fama; el orante no alega méritos propios, sino peligros, y la fama o prestigio de Dios.
31,6-9. Los verbos del orante. El hifil de pqd es confiar un depósito a un guardián (Lv 5,21.23). Implica que el guardián es fiel (6b) y que uno se fía de él (7b). El orante deposita, no una propiedad preciosa, sino el "aliento" o vida o espíritu (cfr. Nm 27,16). En fuerte contraste están (a la letra) "quienes guardan soplos vanos" (Jn 2,9). Con los verbos del Señor podemos componer una secuencia: libró - se fijó - se ocupó no entregó - estableció. Verbos ricos de paralelos. P. ej. "fijarse en la aflicción": Ex 3,7; 4,31; Dt 26,7; "entregar en poder" 1 Sm 23,11 "establecer", con resonancia de nombrar: Sal 18,34; 30,8. El "espacio" se opone a la estructura (de 8b y 10a). Llamar a los ídolos "soplos" se encuentra en Dt 32,21 y es corriente en Jr.
31,7 "Odias": leo segunda persona como pide el sentido y recomiendan versiones antiguas.
31,8 Demasiado pronto en el salmo se anticipa la celebración; prepara una pausa.
31,17 "Iluminar el rostro" es mostrarlo benévolo, como el sol un día sereno. La expresión es propia de la bendición (Nm 6,25) y de la súplica: Sal 67,2; 80,4.8.20. Si antes (2) invocaba la justicia, ahora invoca la "lealtad" o misericordia, su correlativa.
31,20-21 En cuatro versos se remonta el orante a una reflexión general en tono admirativo. Domina el tema de guardar, esconder, ocultar, con el correlativo refugiarse y el sustantivo tienda o choza: datos que convergen hacia el templo. Sólo que personalizados: es el asilo "de tu rostro". La "gran bondad": en términos personales evoca la revelación de Ex 33,19; en términos objetivos son los bienes del templo: Sal 65,5. La bondad de Dios se limita a algunos beneficiarios; pues es claro que uno se refugia perseguido, amenazado por otros: "conjuras y pendencias".
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
El salmo se ha hecho famoso porque el v.6 lo pone Lucas en boca de Cristo agonizante (23,46) y luego en boca de Esteban mártir (Hch 7,59). Dios recibe en depósito una vida, que no se perderá. En la misma línea se puede leer el v.16, y de ahí se extiende a la lectura cristológica y eclesiológica; sólo que corrigiendo el v.18, pues ni Jesús ni esteban piden la muerte de sus enemigos.
EVANGELIO. Juan 6,30-35.
30. Le replicaron:
-y ¿qué señal realizas tú para que viéndola te creamos?, ¿qué obra haces?
31. Nuestros padres comieron el maná del desierto; así está escrito: “Les dio a comer pan del cielo”.
32. Entonces Jesús les respondió.
-Pues, sí, os lo aseguro: Nunca os dio Moisés el pan del cielo; no, es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo.
33. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.
34. Entonces le dijeron:
-Señor, danos siempre pan de ése.
35. Les comentó Jesús:
-Yo soy el pan de la vida. Quien se acerca a mí nunca pasará hambre y quien me presta adhesión nunca sed.
Explicación.
No se esperaban esto; un profeta reclama fidelidad a Dios, no adhesión a su propia persona. Comprenden que se declara Mesías y, para darle la adhesión, exigen un prodigio como los del antiguo éxodo, semejante al del maná, el llamado pan del cielo (Neh 9,15; Éx 16,15; Nm 11,7-8; Sal 78,24). Oponen los prodigios de Moisés a la falta de espectacularidad de la obra de Jesús. Exigen lo portentoso, lo que deslumbra sin comprometer, en vez de lo humano, cotidiano, profundo y de eficacia permanente.
Respuesta tajante (32-33): el maná no era pan del cielo ni dio vida definitiva; ésta la da otro pan que tiene su origen en el Padre y que no cesa de llover sobre la humanidad. El pan expresa el amor de Dios creador; el pan del cielo es una manifestación de ese amor, superior a la del pan material. Deseo ineficaz: quieren recibir el pan pasivamente, sin comprometerse al trabajo ni acabar de dar adhesión a Jesús (34). Este pan es Jesús mismo (35), don continuo del amor del Padre a la humanidad; la adhesión a él satisface toda necesidad del hombre (al contrario que la Ley, cf. Eclo 24,21; cf. Jn 4,13a-14) (35).
2ª OPCIÓN.
Primera Lectura. Apocalipsis 3,14.20-22
APOCALIPSIS. ÍNDICE.
14 Al ángel de la iglesia de Laodicea escribe así:
Esto dice el amén, el testigo fiel y veraz, el principio de la creación de Dios: 20 Mira que estoy a la puerta llamando: si uno me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.
21 Al que salga vencedor lo sentaré conmigo en mi trono, lo mismo que yo, cuando vencí me senté con mi Padre en su trono.
22 Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las iglesias.
EXPLICACIÓN.
14-22. Para Laodicea, cerca de Colosas, cf. Col 4,16. Autopresentación (14b): el Amén, aplicado a Dios en el judaísmo, que equivale a los epítetos fiel y veraz, cf. 1,5; el principio de la creación de Dios, cf. Col 1,15; horizonte universal. Juicio de la situación: la comunidad de Laodicea no presenta faltas manifiestamente graves, pero aparece instalada en la mediocridad, quizá por adaptarse a la prosperidad de la ciudad misma; se siente satisfecha y segura (17). Exhortación particular (18): oro, vestido blanco, colirio; alusiones a la prosperidad de Laodicea, a su industria de lana y a su escuela de medicina. Amor paciente de Jesús, que pretende educar a la comunidad (cf. Prov 3,12; Heb 12,5-11) (19). El amor culmina en la petición de ser acogido; nadie lo espera en esta iglesia segura. No fuerza la entrada, habla invitando. Intimidad simbolizada por la cena (20).
Promesa (21): los que colaboran con Jesús participan de su realeza/condición divina (21).
Salmo. 122,1-9
1iQué alegría cuando me dijeron
«Vamos a la casa del Señor».
2Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
3¡Jerusalén!, construida como ciudad
bien unida y compacta,
4adonde suben las tribus,
las tribus del Señor;
según la costumbre de Israel,
a dar gracias al nombre del Señor.
5Allí reside el tribunal de justicia,
el tribunal del palacio de David.
6Saludad con la paz a Jerusalén:
Vivan tranquilos tus amigos;
7Haya paz en tus murallas,
tranquilidad en tus palacios.
8Por mis hermanos y compañeros
pido la paz para ti.
9Por la casa del Señor nuestro Dios
te deseo todo bien.
Explicación
122 Género y situación. Canto a Jerusalén, extraído por etimología popular del material sonoro del nombre. Incluye una loa a la ciudad y una petición por ella. Forma grupo con 46, 48 Y 87. Unos peregrinos llegan a la ciudad, meta de su viaje físico y espiritual.
La paronomasia es un recurso de estilo que del sonido de los nombres propios saca significados; recurso querido y practicado por autores bíblicos, poetas y prosistas. El poeta toma el primer componente con el valor de "ciudad" yeru - 'iru. Es la Ciudad por excelencia: cfr. Ez 7,23; Sal 87,3. La segunda parte toma el valor obvio de paz: shalem - shalom. Otro recurso de estilo, que forma inclusión mayor y menor es la repetición: tres veces Jerusalén, casa, paz, Yhwh + Yh.
122,1-2 Concentra los dos momentos extremos de la romería: el anuncio de la partida y la llegada, saltándose el viaje con su fatiga: cfr. Sal 84.
122,3-5 Predicados de la ciudad. Su trazado, con casas unidas formando calles; el templo donde se unen las tribus para alabar al Señor: cfr. Sal 65,2; la administración central de la justicia en un tribunal supremo. La imagen supone una nación unificada, con un centro religioso y político: ¿refleja una realidad. un recuerdo, una aspiración? Mucho depende de la datación del salmo.
122,6 La insistencia en "paz" y afines, el predominio de formas volitivas suenan como una movilización general para la paz. El peregrino pide que se cumpla el destino inscrito en el nombre de la ciudad: nomen omen. "Amigos": no los amantes de Os 2, sino los amadores de Is 66,10.
122,7 Murallas y palacios son otro aspecto llamativo de esta ciudad: Sal 48.14; Lam 2,7s.
122,8-9 La repetición anafórica de "por" en los dos versos une el vínculo humano de la hermandad y el religioso de la presencia del Señor en medio de ellos.
122,9 Ez 24,21.
Transposición cristiana.
Creo que se han de leer sobre el fondo de este canto de peregrinación las palabras de Jesús al avistar la ciudad: Lc 18,41-44. El destino de Jerusalén lo recoge la Iglesia celestial según Ap: tronos 20,4.11-15; belleza 21,11-21; doce (puertas) 21,12-14; no templo 21 ,22s.
Evangelio. Lucas 11,9-13
EVANGELIO DE LUCAS. ÍNDICE.
9 Por mi parte, os digo yo: Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán;
10 porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren.
11 ¿Quién de vosotros que sea padre, si su hijo le pide pescado, en vez de pescado le va a ofrecer una culebra?
12 o, si le pide un huevo, ¿le va a ofrecer un alacrán?
13 Pues si vosotros, aun si sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo piden!
EXPLICACIÓN.
Necesidad de la petición insistente y confianza en su resultado (paralelo en 18,1-8) (5-13). Según la parábola (5-8), la petición se hace a Dios como a un amigo. La constancia consigue su objetivo, pues la petición repetida va capacitando al hombre para recibir el don (9s). Incomparable amor del Padre. Don por excelencia: el Espíritu Santo (13), comunicación de vida divina que potencia al hombre.