domingo, 27 de septiembre de 2026

LECTURAS DEL LUNES 28 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

Primera Lectura: Job 1,6-22

JOB.

Prólogo en el cielo (1 Re 22).

6Un día fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó también Satán. 7El Señor le preguntó:
-¿De dónde vienes?
El respondió:
-De dar vueltas por la tierra.
El Señor le dijo:
-¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, religioso y apartado del mal.
9Satán le respondió:
10-¿Y crees tú que su religión es desinteresada? ¡Si tú mismo lo has cercado y protegido, a él, a su hogar y todo lo suyo! Has bendecido sus trabajos, y sus rebaños se ensanchan por el país. 11Pero tócalo, daña sus posesiones, y te apuesto que te maldice en tu cara.
12El Señor le dijo:
-Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques.
Y Satán se marchó.

Las pruebas de Job.

13Un día que sus hijos e hijas comían y bebían en casa del hermano mayor, 14llegó un mensajero a casa de Job y le dijo:
-Estaban los bueyes arando y las burras pastando a su lado, cuando cayeron sobre ellos unos sabeos, apuñalaron a los mozos y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo.
16No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:
-Ha caído un rayo del cielo que ha quemado y consumido tus ovejas y pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo.
17No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:
-Una banda de caldeos, dividiéndose en tres grupos, se echó sobre los camellos y se los llevó y apuñaló a los mozos. Sólo yo pude escapar para contártelo.
18No había acabado de hablar, cuando llegó otro y dijo:
-Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor, 19cuando un huracán cruzó el desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo.
20Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra 21y dijo:
-Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él-
El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: -bendito sea el nombre del Señor!
22A pesar de todo, Job no pecó ni acusó a Dios de destino.

EXPLICACIÓN.

1,6-12. Dios tiene su asamblea celeste, de dioses inferiores o ángeles, 37,7; Sal 29,1; 82,1; 89,7, con los que celebra reuniones periódicas, quizá para decidir la suerte de los mortales. Entres estos cortesanos, mensajeros o ministros, hay uno que representa una especie de oposición, que goza criticando y aun procura que los sucesos justifiquen su crítica; como un policía, da vueltas inspeccionando, para poder informar de los desmanes cometidos allá abajo en la tierra. Ese personaje es “el Satán” (con artículo); da vueltas (verbo shuf) y se opone (sustantivo saatan). Estas ideas, extendidas en las religiones del antiguo Oriente, han sido parcialmente recogidas en la Escritura, y el autor las incorpora libre y audazmente a su ficción narrativa. Puede haber encontrado inspiración próxima en el episodio del profeta Mica ben Yimla, 1 Re 22; ello no disminuye la genialidad de este comienzo.

No confundamos el Satán de esta narración con nuestra imagen o concepción del demonio, del ángel caído que odia a Dios y sus obras. Aunque algunos puntos de contacto nos empujen a la confusión, debemos defendernos para contemplar rigurosamente la función del personaje. Hasta ahora Dios está satisfecho de su siervo Job, y no pasa nada; hace falta un antagonista que ponga en movimiento la acción criticando, incitando. El Satán no es una afirmación teológica, sino un personaje funcional en el relato. Y si seguimos preguntando a qué corresponde en la realidad, el autor del libro no nos contesta, nos abandona a nuestras suposiciones.

Nuestras suposiciones no pasan de preguntas dirigidas al libro o a nosotros mismos. ¿Es el Satán una especie de desdoblamiento de Dios, que desarrolla en términos de dialéctica su dirección del hombre? ¿O es más bien el Satán un principio humano opuesto a Dios? No podemos responder a estas preguntas ni confirmar estas suposiciones. Quizá la ambigüedad inexplicada del Satán sea parte integrante de la obra, fuente de sugestión y al mismo tiempo confesión implícita de que una doctrina teórica no puede con la realidad vida del hombre frente a Dios y a sí mismo.

1,7. Sobre esta actividad, recuérdese el texto de 1 Pe 5,8 y también de los vigilantes celestes de Dn 4,13.17.23; uno de los verbos hebreos se aplica en Prov 24,34 a la pobreza que ronda y se echa encima del holgazán, como para arrestarlo.

1,9-10. La intervención crítica de Satán hará emerger la dimensión que falta. Esa descripción de un hombre bueno, rico y feliz es demasiado ingenua e irreal; una religiosidad que produce semejantes criaturas es sospechosa. Por la prueba, la vida humana es drama, y el drama es el ser auténtico del hombre en el tiempo. Hasta ahora todo es bueno, de una bondad falsa que no es bondad; hasta ahora la religión es un diálogo monótono de un hombre que bendice al Dios que le bendice; véase Dt 2,7; 14,29; 15,10; 16,15.

1,11-12. Suceda la tentación y se verá. Y el Señor acepta. Notemos la diferencia: Satán introduce la tentación desconfiando del hombre, seguro de su deslealtad, gozando por adelantado en la caída (escuchamos su risa burlona reprimida). Dios permite la tentación como prueba del hombre, confiando en él, esperando preocupado el desenlace. Satán tienta a Dios en el hombre, su mejor criatura, en el hombre mejor y más dichoso; Dios tienta al hombre dejándolo a su libertad: pruebas de amor. Así se plantea la gran apuesta entre Satán y Dios, entre lo divino y lo antidivino: ¿es el hombre vícitima inocente e ignorante de tal apuesta, prenda que Dios se juega en un juego peligroso? No, porque la apuesta del hombre es su libertad.

El Dios de este prólogo es más manejable que el Dios con el que Job habrá de luchar a oscuras.

Las pruebas de Job. En la primera serie están contadas de modo muy estilizado. Son cuatro desgracias, número clásico de la totalidad de los desastres; p- ej. Ez 14; la repetición de fórmulas crea un ritmo regular, irresistible. La caía libre de Job responde con humildad y aceptación a las desgracias que le han caído encima.

1,15. La fórmula original “fuego de Dios” indica el carácter numinoso o teofánico del rayo; véase p. ej. La historia de Elías en 2 Re 1,12; de modo paralelo, el trueno es la “voz de Dios”, p. ej. Sal 29.

1,16. También el huracán del desierto puede tener carácter numinoso, como en Jr 18,17, sobre todo si embiste simultáneamente por los cuatro costados.

1,21. El vientre materno y el vientre de la tierra están en claro paralelismo, según creencias comunes, que encuentran eco en Sal 139,13 y en Is 26,19; véase también Gn 3,19; Ecl 5,14; 12,7; Eclo 40,1. Sobre la pobreza total de la muerte Sal 49,18. El tema de la apuesta era que Job maldeciría al Señor: sus palabras concluyen con una bendición formal, en fórmula litúrgica. Dios gana la apuesta.

Salmo: 17,1-3.6-7
1 Escucha, Señor, mi causa,
atiende a mi clamor,
presta oído a mi súplica;
que en mis labios no hay engaño.
2 Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
3 Aunque sondees mi corazón
y la inspecciones de noche
y lo pruebes a fuego,
no me hallarás malicia.
Mi boca no ha faltado.
6 Yo te llamo porque me respondes,
inclina tu oído y escucha mi palabra.
7 Haz prodigios de lealtad,
tú que salvas de los levantiscos
a quienes se refugian a tu diestra.

EXPLICACIÓN.

17,1 "No hay engaño": aunque defensor y testigo de sí, merece fe.

17,2 El juez debe corresponder con la "rectitud" de miras. Para la "sentencia" véanse Os 5,1; Hab 1,4.7; Is 42,1.3.

17,3 Dios se acerca a la intimidad del hombre en el silencio de la noche, porque el hombre se abre o porque Dios lo abre: cfr. Sal 4,5; 16,7.

17,3b-5 Cabe otra distribución de las sentencias con el consiguiente cambio de sentido: haciendo complemento "las palabras" o "las sendas tiránicas". En conjunto menciona labios y pisadas, lenguaje y conducta.

17,6 Es clásica la correlación "llamar - responder"

17,7 "Levantiscos"; la forma hebrea es única, formada de la raiz qwm = levantarse; ¿contra Dios o contra la autoridad humana? Más bien lo segundo, porque Dios es invocado como instancia superior.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Los comentaristas antiguos dicen: voz de Jesucristo en la pasión, de la Iglesia en la persecución. Y el verso final lo aplican a la resurrección.

Evangelio: Lucas 9,46-50
46 Pero les entró la idea de cuál de ellos sería el más grande.
47 Jesús, adivinando sus intenciones, cogió a un criadito, lo puso a su lado
48 y les dijo:
- El que acoge a este chiquillo como si fuera a mí mismo, me acoge a mí, y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado; es decir, el que es de hecho más pequeño entre vosotros, éste es grande.
49 Intervino Juan y dijo:
- Jefe, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y hemos intentado impedírselo, porque no te sigue junto con nosotros.
50 Jesús le repuso:
- Nada de impedir, pues el que no está contra vosotros está a favor vuestro.

EXPLICACIÓN.

46-48. Ambición en el grupo, que subraya la incomprensión anterior (46). Para el criadito(47), vse. Mc 9,35-37. En la misión, sólo los que se presentan con el espíritu de servicio humilde propio de un "chiquillo/ criadito" (figura de los discípulos que realmente siguen a Jesús y manifiestan esa actitud, que es la suya: como si fuera a mí mismo) llevan consigo la presencia de Jesús y la del Padre. Verdadera grandeza: ausencia de ambición y dedicación al servicio (cf. 9,23: "que se niegue a sí mismo") (48).

49s. Juan, uno de los Doce, representa al grupo/Israel mesiánico (49: Jefe, cf. 8,24; 9,33;hemos visto, etc.). No tolera la actividad de quienes no aceptan las categorías del judaísmo, de hecho contrarias al mensaje de Jesús (9,20.33.45.46). Contrasta la eficacia de la misión de este discípulo (en tu nombre) anónimo con el fracaso de los que proceden del judaísmo (9,40). Jesús intenta abrir su mentalidad: hay una empresa común, liberar a los hombres del fanatismo de las ideologías destructoras (demonios): todo el que colabora con ello, es un aliado (50). Este episodio y el anterior reflejan tensiones existentes en tiempo de Lucas entre varias tendencias dentro de la comunidad primitiva.

sábado, 26 de septiembre de 2026

LECTURAS DEL DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

PRIMERA LECTURA. Ezequiel 18,25-28.

EZEQUIEL

25Objetáis: No es justo el proceder del Señor.
Escuchad, casa de Israel:
¿Es injusto mi proceder?
¿No es vuestro proceder el que es injusto?
26Cuando el justo se aparta de su justicia,
comete la maldad y muere,
muere por la maldad que cometió.
27Y cuando el malvado se convierte
de la maldad que hizo
y practica el derecho y la justicia,
él mismo salva su vida.
28Si recapacita y se convierte 
de los delitos cometidos,
ciertamente vivirá y no morirá.

Explicación.

18,25 La objeción puede ser de los resignados al fatalismo o de quienes temen la exigencia de conversión. Objeción y respuesta componen una especie de pleito o debate con Dios. En el proceder injusto de los desterrados se incluye su manera de juzgar la justicia de Dios. Todo desemboca en una exhortación final, palabra de Dios que, al invitar, hace posible el nuevo comienzo. Cuatro veces interpela Dios a la "Casa de Israel": ya no la llama Casa Rebelde.

SALMO. 25,4-9.
4 Indícame, Señor, tus caminos,
enséñame tus sendas;
5 encamíname con tu fidelidad, enséñame,
pues tú eres mi Dios salvador.
5b En ti espero todo el día
7b por tu bondad, Señor.
6 Acuérdate, Señor, que tu compasión
y tu lealtad son eternas:
7 de mis pecados juveniles, de mis culpas
no te acuerdes; según tu lealtad,
tú acuérdate de mí.
8 Bueno y recto es el Señor; por eso
señala a los pecadores el camino;
9 encamina con el mandato a los humildes,
enseña a los humildes su camino.

Explicación.

25,4 Dios traza el camino de antemano, como en un mapa; por eso se llaman "tus caminos".

25,5 La guía de Dios no es acto de poder, sino gesto de favor y acto de salvación.

25,5b.7b Con una simple transposición completo el verso de la letra W.

25,6 En la visión de Moisés (Éx 33,19+34,6) se acumulan: bondad, compasión, piedad, misericordia y fidelidad. El autor puede haberlos tomado de fórmulas litúrgicas para repartirlos por el salmo.

25,7 Bajo el arco inmenso, "eterno" de la bondad compasiva de Dios discurre el arco breve de la vida humana y el segmento de la juventud, con sus pasiones y caídas. "No acordarse" puede tener valor judicial, es sinónimo de perdón: Jr 31,34.

25,8 Bondad y rectitud se temperan mutuamente. Por ellas Dios está dispuesto a guiar incluso a los pecadores, precisamente a los pecadores.

25,9 "Humildes": es un tiempo concepto sociológico, son los marginados; después se hace concepto teológico y llega a identificarse con los judíos oprimidos y fieles.

SEGUNDA LECTURA. Filipenses 2,1-11 o 2,1-5.
1Entonces, si hay un estímulo en el Mesías y un aliento en el amor mutuo, si existe una solidaridad de espíritu y un cariño entrañable, 2hacedme feliz del todo y andad de acuerdo, teniendo un amor recíproco y un interés unánime por la unidad. 3En vez de obrar por egoísmo o presunción, cada cual considere humildemente que los otros son superiores 4y nadie mire únicamente por los uyo, sino también cada uno por lo de los demás.
5Entre vosotros tened la misma actitud del Mesías Jesús:
6Él, a pesar de su condición divina,
no se aferró a su categoría de Dios;
7al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
haciéndose uno de tantos.
Así, presentándose como simple hombre,
8se abajó, obedeciendo hasta la muerte
y muerte en cruz.
9Por eso Dios lo encumbró sobre todo
y le concedió el título que sobrepasa todo título;
10de modo que a ese título de Jesús
toda rodilla se doble
-en el cielo, en la tierra, en el abismo-
11y toda boca proclame (Is 45,23)
que Jesús, el Mesías, es Señor,
para gloria de Dios Padre.

Explicación.

Indicios de división en la comunidad. Para evitarla, apela a la experiencia cristiana de los filipenses (estímulo, aliento, solidaridad, cariño) (1). Hacedme feliz del todo, lit. "colmad mi alegría". La comunidad cristiana se realiza por el amor mutuo, es decir, por la aceptación recíproca, la disposición a ayudar y la identidad de objetivos, aunque no necesariamente de ideas. Los sentimientos de superioridad y las miras egoístas la destruyen (2-4).

Modelo, la actitud de Jesús, el Mesías/Salvador (5): Él poseía la condición divina por la plena comunicación del Espíritu de Dios, pero no quiso actuar en la historia desde el nivel de su superioridad, sino como un hombre cualquiera. Renunció al honor que le correspondía y llegó a entregar su propia vida. No se aferró (6), lit. "no consideró una presa" de la que alardear; se despojó de su manto, lit. "se vació". Presentándose como simple hombre (7), lit. "en su aspecto/en su exterior fue hallado como hombre"; la traducción "presentarse" es el correlativo de "ser hallado"; la frase del original "en su exterior como hombre", implica la carencia de notas distintivas, lo que corresponde a "como simple hombre". Título (9): el griego onoma indica una designación de la persona, por su nombre, calidad, dignidad o función; aquí se refiere a Señor (11) que es título de dignidad (cf. Ef 1,23).

La obediencia o respuesta de Jesús es total: acepta incluso la muerte en cruz (8). Exaltación como consecuencia de su abajamiento. Señor (11) título divino. La divinidad del Hombre Jesús, oculta en un principio, ha de ser reconocida universalmente; para gloria de Dios Padre, (10-11). La calidad poética y la simetría de este pasaje (2,6-11), su estilo y contenido, tan diferentes de lo que precede y sigue, sugieren que se trata de un poema o himno cristiano ya existente, que Pablo inserta en la carta, quizá adaptándolo.
 
EVANGELIO. Mateo 21,28-32.
28 - A ver, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero diciéndole: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña". 
29 Le contestó: "No quiero"; pero después sintió remordimiento y fue.
30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Éste contestó: "Por supuesto, señor", pero no fue. 
31 ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad del padre?
Contestaron ellos:
- El primero.
Jesús les dijo:
- Os aseguro que los recaudadores y las prostitutas os llevan la delantera para entrar en el reino de Dios.
32 Porque Juan os enseñó el camino para ser justos y no le creísteis; en cambio, los recaudadores y las prostitutas le creyeron. Pero vosotros, ni aun después de ver aquello habéis sentido remordimiento ni le habéis creído.

EXPLICACIÓN.

28 - 32. Los mismos interlocutores. Éstos responden (31) según el claro contenido de la parábola. La aplicación que hace Jesús a los jefes religiosos y civiles los pone por debajo de las dos categorías más despreciadas. Continúan en la misma actitud. Bajo la apariencia de fidelidad, se esconde una absoluta infidelidad de los dirigentes a Dios.

viernes, 25 de septiembre de 2026

LECTURAS DEL SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

PRIMERA LECTURA. Eclesiastés 11,9-12,8.

ECLESIASTÉS.

119Disfruta mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón y de lo que atrae a los ojos; y sabe que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo. 10Rechaza las penas del corazón y rehúye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son efímeras.
121Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que lleguen los días aciagos y alcances los años en que dirás: «No les saco gusto». 2Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado. 3Ese día temblarán los guardianes de casa y los robustos se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, 4las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán callando, 5darán miedo las alturas y rondarán los terrores. Cuando florezca el almendro y se arrastre la langosta y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna y el cortejo fúnebre recorre las calles. 6Antes de que se rompa el hilo de plata, y se destroce la copa de 
oro, y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, 7y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio.

8Vanidad de vanidades -dice el Predicador-, todo es vanidad. 

Explicación.


11 Luz y sol son motivos simbólicos. Que el recuerdo de la noche que se aproxima haga más intenso el disfrute de lo que queda. La muerte, la noche, se anticipa en vida, en un crepúsculo que es vida mezclada de muerte, por eso hay que gozar de la juventud, que es el mediodía, el sol en cenit, antes de que sea demasiado tarde.

El primer consejo no es muy convencional (véase Nm 15,39). El juicio de Dios no significa castigo por haber gozado, sino más bien lo contrario: quien no aproveche el plazo dará cuentas de su negligencia. El juicio de Dios invita a gozar de la juventud; cada cosa tiene su sazón (3,1). La fugacidad de niñez y juventud es su "vanidad".

12,1-8 Frente a la valoración de la vejez en Israel, Qohelet la contempla con tristeza y melancolía. El sentido es claro en conjunto, dudoso en varios detalles. Después de una introducción explícita (1) viene una serie cósmica de meteoros (2) con valor simbólico; sigue la visión de una morada o una granja (3-4) con sus variados personajes; alusiones oscuras entre dos franjas realistas (5), dos imágenes domésticas preparan el enunciado final explícito (6-7), y cierra un colofón (8).

12,1 Es la única vez que el autor usa el término Creador: su recuerdo servirá para aceptar y aprovechar la suerte asignada y los tiempos establecidos. No son malos los tiempos, sino el anciano que no puede disfrutar de ellos.

12,2 La vejez, una noche sin estrellas, un invierno sin sol.

12,3 En el cuadro doméstico, los guardianes pueden ser los brazos y los robustos o valientes pueden ser las piernas o los hombros. Es claro que muelen los molares y dientes y que miran por las ventanas los ojos. Es una casa en que va faltando la vida.

12,4 Las puertas son los oídos, ¿o los labios? (cfr. Eclo 22,27) La acción de moler es masticar; o se para el molino: cfr. Jr 25,10

12,5 Verso dudoso. El almendro florido parece referirse a las canas del anciano; la langosta arrastrándose sería la agilidad juvenil perdida, aunque bastantes comentaristas piensan que se refiere a los órganos sexuales; la alcaparra excitaba el apetito (¿de comer o sexual?).

12,6 Hilo y copa, cántaro y polea son objetos domésticos que asumen valor simbólico. El cántaro que saca el agua del pozo de la vida y la polea que asegura el retorno del agua del manantial no son difíciles de entender. El hilo, ¿es de vestir o de colgar?; la copa, ¿es de beber o de alumbrar? Los griegos hablaban del hilo de la vida que hilan y cortan las parcas.

12,7 Esto no implica supervivencia ni inmortalidad del alma, es simplemente la imagen de Sal 104,30. Véanse 3,21 y Sal 90,3.

12,8 El colofón repite el comienzo (1,2) enmarcando todos los giros de la reflexión. Ahora suena con mayor fuerza y convicción, casi como testamento del pensador.

SALMO. 90,3-6.12-14.17.

3Tú devuelves el hombre al polvo, diciendo:
¡Volved, hijos de Adán!

4Para ti mil años son un ayer que pasó,
una vela nocturna. 

5Los arrastras, son un sueño al amanecer;
se renuevan como la hierba:
6por la mañana se renueva y florece,
por la tarde se seca y la siegan. 
 
12Enséñanos a llevar buena cuenta
de nuestros días
para que adquiramos un corazón sensato.
13¡Vuélvete, Señor! ¿hasta cuándo?,
ten compasión de tus siervos.
14Sácianos por la mañana de tu misericordia,
y todos nuestros días serán alegría y júbilo. 
17Venga a nosotros la bondad del Señor
nuestro Dios,
consolida la obra de nuestras manos.
¡Consolídala, la obra de nuestras manos!
 
 
Explicación.
90,3 La historia del Génesis es evocada en un verso. El que modeló al hombre, dando le consistencia, lo hizo deleznable; el que integró sus partes lo deja desintegrarse: Job 10,9.
90,4 Las medidas humanas del tiempo no sirven, de ninguna manera, para medir a Dios (2 Pe 3,8). Tal inmensidad refuerza la melancolía del orante.
90,5 El texto es algo dudoso. "Arrastras": el verbo hebreo sugiere una lluvia torrencial. 
90,6-11 Sección definida por la inclusión con "ira". Si la primera parte veía el tiempo humano a la luz de la duración divina, ésta lo ve a la luz de la cólera divina. De la melancolía pasamos al sentimiento trágico, cuando dos realidades estrechamente ligadas, pecado y cólera, se yerguen en la conciencia del hombre.
90,6 Cuatro verbos en este verso, excelente por su concentración; cuánta actividad para pasar más aprisa. 
90,12-17 Una vez tocado el punto más bajo, el orante busca salir a flote rezando a Dios. Y lo hace en tres momentos imbricados. El primero: la aceptación resignada, sin ilusiones: es sensatez. El segundo es unos bienes que compensen las desgracias. El tercero es la fecundidad de la acción.
90,12 A medida que pasan los años, instruido por Dios, el hombre madura en sensatez.
90,13 El verdadero cambio ha de suceder por una acción divina, que el hombre puede sólo suplicar.
90,14-15 La petición es modesta: equilibrar en la balanza de la vida penas y gozos. Pero Dios puede alumbrar una mañana realmente nueva, puede desequilibrar la balanza.
90,16-17 En un modelo doméstico, los siervos piden al amo que comience actuando y que dé eficacia a la tarea encomendada; algo semejante en un modelo político. De ahí se sube a la visión teológica: el hombre será lo que haya hecho: él y Dios en él.
90,17 Is 26,12.
Transposición cristiana.
La "vuelta" de Dios de la ira a la misericordia sucede en Jesucristo: Ef 2,4-7. Las obras del cristiano, vitalizadas por la fuerza de la resurrección (Flp 3,10), cobran consistencia y fecundidad (Flp 2,13), Y al final lo acompañarán (Ap 14,13).
EVANGELIO. Lucas 9,43-45.
43a Todos quedaron impresionados de la grandeza de Dios.
43b Entre la admiración general por todo lo que hacía, dijo Jesús a sus discípulos:
44 - Vosotros meteos bien esto en la cabeza: el Hombre va a ser entregado en manos de ciertos hombres.
45 Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido, y tenían miedo de preguntarle sobre el asunto.


EXPLICACIÓN.
Jesús libera al pueblo de ese espíritu que lo destroza inútilmente. 
43b-45. Admiración general por la actividad de Jesús con el pueblo. Para evitar el deseo de triunfo de los discípulos, Jesús les recuerda el destino que espera al que, llevado del Espíritu de Dios (el Hombre), se dedica a liberar a los oprimidos (43b-44). Incomprensión, absoluta cerrazón y miedo a pedir explicaciones (45).

jueves, 24 de septiembre de 2026

LECTURAS DEL VIERNES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

PRIMERA LECTURA. Eclesiastés 3,1-11.

ECLESIASTÉS.

1Todo tiene su tiempo y sazón, 
todas las tareas bajo el sol:
2tiempo de nacer, 
tiempo de morir; 
tiempo de plantar, 
tiempo de arrancar; 
3tiempo de matar, 
tiempo de sanar; 
tiempo de derruir, 
tiempo de construir;
4tiempo de llorar, tiempo de reír; 
tiempo de hacer duelo,
tiempo de bailar;
5tiempo de arrojar piedras, 
tiempo de recoger piedras; 
tiempo de abrazar, 
tiempo de desprenderse; 
6tiempo de buscar,
tiempo de perder; 
tiempo de guardar, 
tiempo de desechar; 
7tiempo de rasgar,
tiempo de coser;
tiempo de callar,
tiempo de hablar; 
8tiempo de amar, 
tiempo de odiar; 
tiempo de guerra, 
tiempo de paz.
9¿Qué saca el obrero de sus fatigas? 10Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: 11todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin. 

Explicación.

Y así viene la prueba del tiempo. Desaparece la ficción salomónica y ocupa la escena una visión universal. No se presenta en forma de experimento ni en tono personal (hasta el v. 10). Como si por el escenario pasara un desfile mudo. En eso estriba la fuerza de esa procesión implacable: catorce binas, cada pareja bien trabada, la serie heterogénea. Las hay individuales y colectivas, de sentimiento y de acción, el hombre las realiza o las sufre. Toda esa variedad tiene algo en común: el carácter polar, de extremos y oposiciones, su desarrollo en el tiempo. Desde el nacimiento a la muerte -primera bina- el hombre está colocado en el tiempo, que lo recibe, lo empuja, lo arrolla v lo expulsa, para recomenzar con otra generación (según decía 1,3). (En su soneto Gaita galaica recoge Rubén Darío seis de estas binas).

3,2 Son los límites de la existencia de los que el hombre normalmente no puede disponer.

3,3 "Matar" o dejar morir. Se puede referir a la guerra y a sentencias de muerte dentro de la ley. Como el autor no precisa, resulta terrible pensar que los asesinatos tienen su tiempo asignado.

3,5 El sentido de la primera bina es dudoso. Sabemos que los antiguos empleaban piedras para contar y para echar suertes; en tiempo de guerra podían asolar un campo cubriéndolo de piedras (2 Re 3,19.25). La tradición rabínica piensa que se trata de relaciones sexuales.

3,7 Véase Eclo 20,6.

3,9-15 El autor se fija ahora en los dos temas consabidos: la acción y la reflexión. Frente al ineludible vaivén de los opuestos, ¿qué actitud puede tomar el hombre? ¿Actuar para dominar el curso de los sucesos, para alterarlo?, ¿o tratar de abarcarlos y comprenderlos con el pensamiento?

Inútil lo primero, pues el hombre no puede añadir ni restar ni cambiar lo que Dios ha determinado. Fatal lo segundo, pues el hombre, impulsado a desbordar los límites de su propio tiempo, descubre que no puede abarcar la totalidad del tiempo, y así se desgarra entre el afán ilimitado de conocer y los límites de su conocimiento.

Único remedio, abandonar la ambición de actuar y conocer, contentarse con los bienes de la vida sencilla, que Dios otorga. Dios domina esta sección con su presencia y no se repite el veredicto de vanidad.

3,10 Véanse Ecl 1,13 Y 2,26.

3,11 Parece un comentario a Gn 1,31: con la precisión de Eclo 39,16.34. Dios ha dado a las cosas su sazón, a la mente humana el tiempo sin límites; como el hombre se asoma a él sin poder dominarlo, el pensamiento lo aflige y tortura. Otros traducen "eternidad" o "mundo" .

SALMO. 144,1-4.
1Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la batalla.
2Mi aliado, mi alcázar,
mi baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete mi pueblo.
3Señor, ¿qué es el hombre
para que te fijes en él,
el ser humano
para que lo tengas en cuenta?
4EI hombre se asemeja a un soplo,
sus días, como una sombra que pasa. 
Explicación.

144,1-2 En estos versos se unen los recursos defensivos a los combativos. El v. 1 combina 18,3 con 18,35. "Mi pueblo": en singular: cfr. 2 Sm 22,44.
144,3 Cita del Sal 8,5, puesta en boca del supuesto David, aplicándose lo que vale para cualquier hombre.
144,4 Combina Sal 39,6 con Job 14,2, que también tienen valor universal. En el salmo se mezclan el estupor con la motivación: aunque yo sea un soplo, porque yo soy un soplo...
EVANGELIO. Lucas 9,18-22.
18 Una vez que estaba orando él solo, se encontraban con él los discípulos y les hizo esta pregunta:
- ¿Quién dice la gente que soy yo?
19 Contestaron ellos:
- Juan Bautista; otros, en cambio, Elías, y otros, un profeta de los antiguos que ha vuelto a la vida.
20 Entonces él les preguntó:
- Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
- El Mesías de Dios.
21 Pero él les conminó que no lo dijeran absolutamente a nadie.
22 Y añadió:
- El Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser rechazado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, sufrir la muerte y, al tercer día, resucitar.

Explicación.

Falso y verdadero concepto del Mesías. 18-27. Oración de Jesús antes de la pregunta decisiva. Opinión de la gente (cf. 9,7s). Opinión del grupo, expuesta por Pedro: el Mesías de Dios (= el Ungido o Consagrado por Dios, cf. 4,41; 23,35). La declaración identifica a Jesús con el Mesías nacionalista y violento de la expectación popular (4,34: "el Consagrado por Dios"). Prohibición de divulgarlo (21); conminó, como al endemoniado.

Jesús integra el concepto de Mesías en el más universal de el Hombre, que, además, incluye a los que reciban el Espíritu y lo sigan (cf. 5,24; 6,5). Su destino no es el triunfo terreno; oposición de los dirigentes (cf. 6,22s); la muerte no es la última palabra (resucitar) (2).

miércoles, 23 de septiembre de 2026

LECTURAS DEL JUEVES 24 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

PRIMERA LECTURA. Eclesiastés 1,2-11.

ECLESIASTÉS.

2¡Vanidad de vanidades -dice Qohelet-; vanidad de vanidades, todo es vanidad!

Nada hay nuevo bajo el sol

3¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol?
4Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. 5Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. 6Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el  viento. 7Todos los ríos caminan al mar y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar.
8Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír. 9Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol. 10Si de algo se dice: «Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. 11Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores. 

Explicación.

1,2 La frase, casi a la letra, se lee al final del libro (12,8); por tanto, enmarca la serie entera de reflexiones dispares. La fórmula ha entrado en nuestra literatura y había que respetarla: "vanidad de vanidades". El vocablo hebel significa soplo, y por traslación, lo que no tiene sustancia, lo vacío, huero, nada. La construcción es una especie de superlativo, como "el cantar de los cantares", equivale a "el mejor cantar". Podríamos traducir: soplo liviano, suspiro leve, o bien, vacío completo, total sinsentido, nada de nada ...

El vocablo Qohelet funciona como nombre y como oficio, sin o con artículo: compárese con Esd 2,55 (soperet) o Is 40,9 (mebasasaeret). La traducción etimológica sería "asambleísta", y podría designar al que dirige la palabra.

1,3 La pregunta es muy sapiencial. El "asambleísta", en nombre de toda la asamblea humana, va a hacer un balance de la vida humana, gastos y ganancias en su correlación. Pero parece que el v. 2 ha adelantado la respuesta, provocando una resonancia irónica o invitando a no hacerse ilusiones.

1,4-11 Antes de entrar en harina, el autor (o quien sea) nos hace leer este breve poema, que establece la tonalidad del libro. Es una mirada que abarca audazmente todo el horizonte, "bajo el sol", y todas las generaciones humanas para establecer el principio de la desilusión. Repitiendo palabras y construcciones, reproduce estilísticamente la monotonía de lo que existe.

En la primera estrofa (4-7) desfila una cuaterna: la tierra inmóvil, el sol jadeante, el viento, los ríos. Es el mismo sol cada mañana, el mismo viento que gira, los mismos ríos que fluyen, el mismo mar que los recibe. Cada generación humana es lo único que no dura, aunque la nueva es igual a la anterior.

En la segunda estrofa está el hombre con su historia, si así se la puede llamar: a pesar de tanto suceder, es como si nada sucediese. En toda la pieza no aparece Dios, ni como creador ni como director de la historia. La mirada del hombre está encerrada "bajo el sol". El montaje paralelo de naturaleza e historia sirve aquí para naturalizar la historia. En el cosmos los mismos sujetos desempeñan el mismo papel, en la historia humana nuevos sujetos desempeñan el mismo papel.

1,5 Compárese, por ejemplo, con la visión triunfal, heroica, del sol en Sal 19, o bien con la visión del Señor que viene como sol que sale e ilumina, Is 60 y 62; Sal 57, o con la gran descripción de Eclo 43. Qohelet contempla un sol cansado, forzado a repetir cada día su trabajo.

1,6 Qué prestigio el del viento en el AT: Gn 1; Sal 104,30 etc. Qohelet contempla un viento encarcelado entre cielo y tierra.

1,7 Parece suponer que el agua de los ríos, llegada al océano, baja al océano inferior y lo atraviesa para volver a salir en los manantiales.

1,8 Transformar en palabra hechos y experiencias es toda la tarea del AT y la maestría de sus escritores. También Qohelet lo intenta, y desde el principio comenta su propio fracaso: compárese con Dt 29,3.

1,9 La sentencia es polémica; compárese con Is 43,18. Qohelet niega toda novedad objetiva y explica su apariencia por la falta de memoria. Pero, extrañamente, parece saber y recordar todo el pasado, pues afirma que todo ha sucedido ya.

SALMO. 90,3-6.12-14.17.
3Tú devuelves el hombre al polvo, diciendo:
¡Volved, hijos de Adán!
4Para ti mil años son un ayer que pasó,
una vela nocturna. 
5Los arrastras, son un sueño al amanecer;
se renuevan como la hierba:
6por la mañana se renueva y florece,
por la tarde se seca y la siegan.  
12Enséñanos a llevar buena cuenta
de nuestros días
para que adquiramos un corazón sensato.
13¡Vuélvete, Señor! ¿hasta cuándo?,
ten compasión de tus siervos.
14Sácianos por la mañana de tu misericordia,
y todos nuestros días serán alegría y júbilo. 
17Venga a nosotros la bondad del Señor
nuestro Dios,
consolida la obra de nuestras manos.
¡Consolídala, la obra de nuestras manos!  
Explicación.
90,3 La historia del Génesis es evocada en un verso. El que modeló al hombre, dando le consistencia, lo hizo deleznable; el que integró sus partes lo deja desintegrarse: Job 10,9.
90,4 Las medidas humanas del tiempo no sirven, de ninguna manera, para medir a Dios (2 Pe 3,8). Tal inmensidad refuerza la melancolía del orante.
90,5 El texto es algo dudoso. "Arrastras": el verbo hebreo sugiere una lluvia torrencial. 
90,6-11 Sección definida por la inclusión con "ira". Si la primera parte veía el tiempo humano a la luz de la duración divina, ésta lo ve a la luz de la cólera divina. De la melancolía pasamos al sentimiento trágico, cuando dos realidades estrechamente ligadas, pecado y cólera, se yerguen en la conciencia del hombre.
90,6 Cuatro verbos en este verso, excelente por su concentración; cuánta actividad para pasar más aprisa. 
90,12-17 Una vez tocado el punto más bajo, el orante busca salir a flote rezando a Dios. Y lo hace en tres momentos imbricados. El primero: la aceptación resignada, sin ilusiones: es sensatez. El segundo es unos bienes que compensen las desgracias. El tercero es la fecundidad de la acción.
90,12 A medida que pasan los años, instruido por Dios, el hombre madura en sensatez.
90,13 El verdadero cambio ha de suceder por una acción divina, que el hombre puede sólo suplicar.
90,14-15 La petición es modesta: equilibrar en la balanza de la vida penas y gozos. Pero Dios puede alumbrar una mañana realmente nueva, puede desequilibrar la balanza.
90,16-17 En un modelo doméstico, los siervos piden al amo que comience actuando y que dé eficacia a la tarea encomendada; algo semejante en un modelo político. De ahí se sube a la visión teológica: el hombre será lo que haya hecho: él y Dios en él.
90,17 Is 26,12.
Transposición cristiana.

La "vuelta" de Dios de la ira a la misericordia sucede en Jesucristo: Ef 2,4-7. Las obras del cristiano, vitalizadas por la fuerza de la resurrección (Flp 3,10), cobran consistencia y fecundidad (Flp 2,13), Y al final lo acompañarán (Ap 14,13).
EVANGELIO. Lucas 9,7-9.
7 El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que estaba pasando y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de la muerte;
8 otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que un profeta de los antiguos había vuelto a la vida.
9 Pero Herodes se dijo:
- A Juan le corté yo la cabeza. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?
Y tenía ganas de verlo.

EXPLICACIÓN.

La gente integra a Jesús en sus categorías y lo identifica con personajes del pasado. No se dan cuenta de la novedad de la actuación y mensaje de Jesús. Duda de Herodes, cuya oposición a Juan ha terminado con la ejecución de éste (cf. 3,19s); replantea la pregunta sobre la identidad de Jesús (cf. 7,19.20.49; 8,25) y desea verlo (cf. 23,8).

LECTURAS DEL LUNES 28 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

Primera Lectura: Job 1,6-22 JOB. Prólogo en el cielo (1 Re 22). 6Un día fueron los ángeles y se presentaron al Señor; entre ellos llegó tamb...