martes, 3 de junio de 2025

LECTURAS DEL MIÉRCOLES 4 DE JUNIO DEL 2025

PRIMERA LECTURA. Hechos 20,28-38.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES. ÍNDICE.

28 Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto como guardianes, para que veléis como pastores por la comunidad del Señor, que él adquirió con su propia sangre.
29 Ya sé que, cuando os dejé, se meterán entre vosotros lobos feroces que no perdonarán al rebaño,
30 e incluso de entre vosotros mismos saldrán algunos que propondrán doctrinas perversas para arrastrar tras ellos a los discípulos a seguirlos.
31 Por eso, estad alerta: recordad que durante tres años, día y noche, no he cesado de amonestar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular.
32 Ahora os dejo en manos de Dios y del mensaje de su gracia, que tiene fuerza para construir y para daros la herencia con todos los consagrados.
33 No he deseado plata, oro ni ropa de nadie;
34 sabéis por experiencia que estas manos han atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros.
35 Os hice ver en todo que hay que trabajar así para socorrer a los necesitados, acordándoos de aquellas palabras del Señor Jesús cuando dijo: "Hay más dicha en dar que en recibir".
36 Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas con todos ellos y oró.

37 Todos rompieron a llorar y, echándose al cuello de Pablo, lo besaban,
38 apenados sobre todo por lo que había dicho de que no volverían a verlo. Luego lo acompañaron hasta la nave.

EXPLICACIÓN.

Proclama su inocencia (26s). Siguen una serie de recomendaciones y advertencias a los responsables (28-31).

                 En la cuarta y última (32-35) los encomienda a Dios (32). Refuta la acusación de haberse aprovechado personalmente del producto de la colecta, citando un dicho de Jesús no registrado en los evangelios (33-35).

                 Despedida efusiva (36-38). Al contrario de lo que le va a ocurrir en las comunidades que visitará a continuación, los responsables de Éfeso no han reaccionado al mencionar Pablo su propósito de subir a Jerusalén. Ésta puede ser la razón por la que Pablo ha evitado el contacto con la comunidad misma; ésta, sin duda, se habría opuesto al viaje. 
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SALMO. 68,29-30.33-36.

29Manda, Dios, según tu autoridad,
confirma, Dios, lo que has hecho por nosotros
30desde tu templo de Jerusalén.
Reyes te traerán tributo.
33Reinos del mundo, cantad a Dios, 
tañed para nuestro Señor,
34que cabalga por los cielos
de los cielos antiquísimos;
que hace tronar su voz potente. 
35Reconoced el poder de Dios.
Sobre Israel su majestad,
sobre las nubes su autoridad.
36Forrnidable es Dios en su santuario.
El Dios de Israel
da fuerza y poder a su pueblo. 
¡Bendito sea Dios!
 
Explicación.

68,29-32 En la traducción he optado por imperativos y yusivos; otros leen perfectos y futuros (puede hacerse la prueba). El homenaje de los pueblos no implica necesariamente conversión: Sal 1 02,16. Los rebeldes, derrotados, tendrán que someterse: Zac 14,16s.
68,29 Imperativo con valor intransitivo, como en Sal 33,9; 148,5. 

68,30 ''Tributo'': véanse Is 18,7; Sal 76,12.  
68,33-36 La invitación final combina lo particular con lo universal: Israel con reinos del mundo, el santuario con los cielos, el poder del pueblo otorgado por el poder de Dios. Domina en la sección la palabra "fuerza", y, en castellano, sinónimos. 


68,33 El homenaje ha de ser festivo, gozoso. En el sal 29 son divinidades las que reconocen a Yhwh.
68,34. En el texto hebreo "cielos de cielos", imaginando quizá zonas superpuestas. "Antiquísimos" como creación primordial. 

68,35 Controla las nubes y les da órdenes: Sal 78,23; Job 38,37
68,36. Compárese con el final del Sal 29. 

Transposición cristiana.
Dado el carácter heroico del poema, su amplitud, su entronque con hechos fundamentales de la historia de Israel, se comprende el éxito y riqueza de su lectura cristológica. El v. 18 se cita en Ef 4,8; de ahí saltan los Padres a una traslación sistemática de los símbolos. Preparar el camino y misión de Juan; rescatar a los cautivos y bajada a los infiernos; resurrección y ascensión en la subida a la cumbre, al santuario celeste; los pregoneros y los predicadores del evangelio; la tribu de Benjamín y Pablo.
Aunque algunas interpretaciones estén basadas en traducciones erróneas, y algunas correspondencias son más ingeniosas que acertadas, el conjunto muestra la riqueza de símbolos, al menos potenciales, del salmo, y la raigambre simbólica de muchos temas del NT.  

EVANGELIO. Juan 17,11-19.
11. y no voy a estar más en el mundo; mientras ellos van a estar en el mundo, yo me voy contigo.
Padre santo, guárdalos unidos a tu persona – eso que me has entregado -, para que sean uno como lo somos nosotros.
12. Mientras estaba con ellos, yo los guardaba unidos a tu persona – eso que me has entregado -, y los protegí; ninguno de ellos se perdió, excepto el que iba a la perdición, y así se cumple aquel pasaje.
13. Pero ahora me voy contigo, y habló así en medio del mundo para que estén colmados de mi propia alegría.
14. Yo les he entregado tu mensaje, y el mundo les ha cobrado odio porque no pertenecen al mundo, como tampoco yo pertenezco al mundo;
15. no te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del Perverso.
16. No pertenecen al mundo, como tampoco yo pertenezco al mundo.
17. Conságralos con la verdad, verdad que es tu mensaje.
18. Igual que a mí me enviaste al mundo, también yo los he enviado a ellos al mundo
19. y por ellos me consagro yo mismo, para que también ellos estén consagrados con verdad.

Explicación.

El grupo va a quedar en medio del mundo, ambiente hostil y seductor al mismo tiempo, sin el soporte de su presencia física (11).

Petición de Jesús por los suyos (11b-19). El apelativo Padre santo (11) prepara la petición final de esta oración: conságralos/santifícalos con la verdad. La unión con el Padre se realiza por la comunicación de su Espíritu (14,16), que, al crear la relación de amor con el Padre, lo hace presente y mantiene en el ámbito de su presencia. El objetivo último es la unidad (cf. 21-23; 14,20), efecto de la comunidad de Espíritu. Como entre Jesús y el Padre, se trata de la unidad que produce el amor.

Hasta ahora, constituyendo el grupo y viviendo con él, Jesús lo ha mantenido unido al Padre (12), presente en él. En adelante, la situación cambia: la experiencia del Padre ha de ser interior. Así llegarán a su estado adulto. Un discípulo, Judas, no ha respondido, ni siquiera en el último momento (13,26), el amor de Jesús; éste se refiere al pasaje de Sal 41,10, citado en 13,18.

El tema de la alegría (13) ha aparecido en el discurso, significando la que producen el fruto y la experiencia del amor de Jesús y del Padre (15,11). Aquí es la de saberse queridos por el Padre, que los hará objeto de su solicitud (cf. 15,1).

El Padre había entregado los discípulos a Jesús, sacándolos del mundo (6). Jesús les ha transmitido el mensaje del Padre (14), que es el del amor, haciendo efectiva su separación. Al cumplir el mensaje (6), los discípulos se han situado fuera de la esfera del mundo, y esto suscita odio, como ha sucedido con Jesús (15,18-25). La ruptura con el mundo no comporta, sin embargo, un alejamiento material (15). Han de permanecer en medio de la sociedad, pues en ella han de crear la alternativa, pero sin ceder a las amenazas o halagos del sistema perverso. El Perverso es “el Enemigo” (8,44; 13,2), “Satanás” (13,27), el dios-dinero, principio inspirador (8,44: “padre”) del sistema de poder e injusticia. Ceder a la ambición y al deseo de provecho personal llevaría a los discípulos a ser cómplices de la opresión; la comunidad se habría pasado a las filas del “mundo”. Nada peor podría sucederle que ostentar por un lado el nombre de Jesús y por otro asociarse a la injusticia, en connivencia con los poderes que dieron muerte a Jesús.

Jesús menciona de nuevo la ruptura de los discípulos, que corresponde a la suya propia; introduce así la petición siguiente, punto culminante de esta oración. La verdad toma el lugar de la unción ritual; consagrar/santificar está en relación con el Espíritu Santo/santificador (14,26; cf. 1,33; 20,22) y con el Padre (11), del que procede el Espíritu (15,26); el Espíritu Santo es al mismo tiempo el Espíritu de la verdad; Jesús enuncia en este pasaje la relación entre “consagración” y “verdad”. El Espíritu es la vida-amor del Padre y el principio de vida (3,6); al ser comunicado al hombre, produce una nueva experiencia de vida-amor que, en cuanto percibida y formulada, es la verdad (8,31s). Consagrar con la verdad significa, por tanto, comunicar el Espíritu. El Padre consagró a Jesús para su misión (10,36); Jesús le pide que consagre a los discípulos (unción mesiánica) de manera semejante a la suya. La verdad se formula en el mensaje del amor y la vida, que equivale al mandamiento (Sal 119,142) (13,34). Equivalencias: gloria, amor, Espíritu. El Espíritu da la experiencia del amor del Padre; esta experiencia, conocida, es verdad; proclamada, el mensaje; como norma de vida, el mandamiento; traducida en la entrega, la “gloria” o resplandor visible del amor, que manifiesta a Dios en medio del mundo.

La misión de los discípulos (18) tiene el mismo fundamento que la de Jesús, la consagración con el Espíritu, y las mismas consecuencias, la persecución por parte de la sociedad hostil (15,18-25; 16,1-4a). Jesús estaba ya consagrado por Dios para su misión (10,36): sin embargo, afirma que se consagra él mismo por los discípulos (19), aludiendo a su muerte. La consagración con el Espíritu no es pasiva, exige la colaboración. Por parte de Dios consiste en capacitar para la misión que él confía, comunicando el Espíritu; por parte del que la recibe, en comprometerse a responder hasta el fin a ese dinamismo de amor y entrega. Un don no llega a ser tal hasta que no es aceptado; la muerte de Jesús, mostrando la aceptación del don hasta lo último, le dará su realidad plena y definitiva. Su muerte, que permitirá la efusión del Espíritu, hará posible la consagración de los discípulos.

SÍNTESIS.

El acontecimiento salvador es la muerte de Jesús, en la que el Hombre queda terminado (19,30) al actualizar plenamente su capacidad de amar, y que revela lo que es Dios mismo: amor total y gratuito al hombre (Padre).

Desde su plenitud, Jesús el Hombre-Dios, igual y uno con el Padre, puede comunicar la vida/amor que posee. El efecto de esa comunicación será doble: la unidad de los que participan de él, y su entrega a la difusión de ese amor/vida en el resto de la humanidad.
El amor produce en los hombres una calidad de vida que puede llamarse definitiva, pues no está sujeta a muerte. Esa vida se identifica con la condición de hijos de Dios, que nace de la experiencia del amor de Dios como Padre al experimentar en la propia persona la acción salvadora de Jesús.

El amor, que es don de sí, establece la relación interpersonal, que no se crea dando “cosas”, sino dándose uno mismo. En cualquier donación se ofrece la propia persona. De hecho, el bien del hombre no está en poseer “algo” sino a “alguien”, en poseer a Dios y a los demás. Pero esta posesión no se adquiere por conquista o compra, se recibe como don gratuito. Cada uno regala su vida a los otros, como el Padre, que es Espíritu/vida (4,24), da su Espíritu a Jesús (1,32), y Jesús se entrega y da su Espíritu a los hombres (10,11; 19,30). Cada uno es dueño de su vida, su máxima riqueza, para entregarla; de esa manera, todos tienen en común la riqueza de todos (17,10).

Se ve así el sentido del “servicio”. Es el don personal de todos a todos. No basta un servicio “objetivo” al hombre, sino uno que en lo objetivo lleve dentro el ofrecimiento de la persona. La existencia de la comunidad una es al mismo tiempo el origen y el término de la misión. 

lunes, 2 de junio de 2025

LECTURAS DEL MARTES 3 DE JUNIO DEL 2025

1ª OPCIÓN.

PRIMERA LECTURA. Hechos 20,17-27.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES. ÍNDICE.

17  Desde Mileto mandó recado a Éfeso y llamó a los responsables de la comunidad.
18 Cuando se presentaron, les dijo:
                   - Vosotros sabéis cómo me he portado con vosotros todo este tiempo, desde el día que por primera vez puse el pie en Asia:
19 he servido al Señor con toda humildad entre las penas y pruebas que me han procurado las conjuras de los judíos.
20 Sabéis que en nada que fuera útil me he retraído de predicaros y enseñaros en público y en privado,
21 instando lo mismo a judíos que a griegos al arrepentimiento que lleva a Dios y a dar la adhesión a nuestro Señor Jesús.
                  22 Y ahora, mirad, atado yo por mi propia decisión voy camino de Jerusalén, sin saber lo que allí me espera.
23 Sólo que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me declara que me aguardan prisiones y conflictos.
24 Pero la vida para mí no cuenta, al lado de dar remate a mi carrera y al servicio que me confío el Señor Jesús: dar testimonio de la buena noticia del favor de Dios.
                 25 Y ahora, mirad , yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a verme.
26 Por eso os declaro en el día de hoy que no soy responsable de la suerte de nadie,
27 porque no me he retraído de anunciaros enteramente el plan de Dios.

Explicación.

  El discurso de Pablo, restringido a los responsables de la comunidad efesina que ha mandado llamar a Mileto (17), tiene cuatro partes. En la primera (18-21) describe su labor en la provincia de Asia, abierta a judíos y paganos (cf. 19,9-10).

                   En la segunda parte (22-24) pasa del memorial a la parénesis con la descripción de la nueva situación que se ha creado: les revela que va a Jerusalén (en sentido sacral) "atado yo por mi propia decisión" (21, lit. "por el espíritu"=, remitiendo a la decisión tomada en 19,21; ese "espíritu" no calificado es el de Pablo, por eso no sabe lo que le espera (22), y se contrapone al "Espíritu Santo", que aparece inmediatamente después y que lo informa repetidamente de las consecuencias del viaje (23): es la primera advertencia del Espíritu (cf. Lc 9,22). Pablo, sin embargo, no renuncia a su propósito. Quiere cumplir el encargo de Jesús, difundiendo la buena noticia; ahora bien, según el mismo encargo, habría de anunciarla en Roma, representación del paganismo (cf. 19,21), y hasta el confín del mundo (13,47, cf. 1,8), abandonando la idea de ir a Jerusalén (24).

                 En la tercera parte (25-31) predice que ésta será su última visita a Asia (25). Proclama su inocencia (26s).

SALMO. 68,10-11.20-21.

10Una lluvia generosa derramaste, Dios, 
tú aliviaste tu heredad extenuada.
11Tu rebaño habitó en ella,
la que bondadosamente, Dios,
habías preparado para el desgraciado.  

20 Bendito el Señor cada día:
Dios carga con nuestra salvación.
21Dios es para nosotros el Dios Salvador,
al Señor mío toca librar de la muerte.

Explicación.

68,9-10 Menciona dos lluvias. La primera, mansa, acompañada de un terremoto: cielo y tierra testigos de la teofanía, en el páramo, al salir el Señor. La segunda, generosa, riega la tierra de cultivo, la heredad prevista para el pueblo; "derramaste" subraya la acción divina. El título "del Sinaí" o sinaítico es común al salmo y a Jue 5,5. 

68,11 El "desgraciado" es el grupo mencionado en w. 6s.  
68,20 La bendición cotidiana indica que el culto ha comenzado su ritmo. 

68,21 Dios de actos salvadores, que controla la salida por donde se escapa de la muerte; no la controla un dios infernal. Hay un enemigo que incurre en rebeldía: es ejecutado o triturado en la batalla. Una cabeza melenuda que exhibe quizá la melena como señal de fuerza y valentía: Jue 5,2; Dt 32,42. 

Transposición cristiana.  

Dado el carácter heroico del poema, su amplitud, su entronque con hechos fundamentales de la historia de Israel, se comprende el éxito y riqueza de su lectura cristológica. El v. 18 se cita en Ef 4,8; de ahí saltan los Padres a una traslación sistemática de los símbolos. Preparar el camino y misión de Juan; rescatar a los cautivos y bajada a los infiernos; resurrección y ascensión en la subida a la cumbre, al santuario celeste; los pregoneros y los predicadores del evangelio; la tribu de Benjamín y Pablo.
Aunque algunas interpretaciones estén basadas en traducciones erróneas, y algunas correspondencias son más ingeniosas que acertadas, el conjunto muestra la riqueza de símbolos, al menos potenciales, del salmo, y la raigambre simbólica de muchos temas del NT.
EVANGELIO. Juan 17,1-11.
III. LA ORACIÓN DE JESÚS. (17,1-26)

 1. Así habló Jesús y, levantando los ojos al cielo, dijo:
- Padre, ha llegado la hora; manifiesta la gloria de tu Hijo, para que el Hijo manifieste la tuya:
2. ya que le has dado esa capacidad para con todo hombre, que les dé a ellos vida definitiva, a todo lo que le has entregado;
3. y ésta es la vida definitiva, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, conociendo a tu enviado, Jesús Mesías.
4. Yo he manifestado tu gloria en la tierra dando remate a la obra que me encargaste realizar;
5. ahora, Padre, manifiesta tú mi gloria a tu lado, la gloria que tenía antes que el mundo existiera en tu presencia.
6. He manifestado tu persona a los hombres que me entregaste sacándolos del mundo; tuyos eran, a mí me los entregaste y vienen cumpliendo tu mensaje.
7. Ahora ya conocen que todo lo que me has dado procede de ti;
8. porque las exigencias que tú me entregaste se las he entregado a ellos y ellos las han aceptado, y así han conocido de veras que de ti procedo y han creído que tú me enviaste.
9. Yo te ruego por ellos; no te ruego por el mundo, sino por los que me has entregado, porque son tuyos
10. (como todo lo mío es tuyo, también lo tuyo es mío); en ellos dejo manifiesta mi gloria
11. y no voy a estar más en el mundo; mientras ellos van a estar en el mundo, yo me voy contigo.
Padre santo, guárdalos unidos a tu persona – eso que me has entregado -, para que sean uno como lo somos nosotros.

Explicación.

I. Prefacio de la oración (1-5). Sin usar verbos que signifiquen ruego, Jesús pide al Padre que su muerte manifieste su propia gloria/amor y el del Padre por la comunicación del Espíritu a los que creen (cf. 13,31s). Esa obra será el tema central de la eucaristía en las comunidades posteriores.

Padre (1) es el apelativo de Dios que muestra la relación que el que lo pronuncia tiene con él, y caracteriza a Dios como el que por amor comunica su propia vida. Ha llegado la hora anunciada en Caná (2,4) y que había provocado la crisis de Jesús (12,27). Sabe que ella significa su victoria (16,33). Vuelve a pedir al Padre que se realice el acontecimiento salvador, la manifestación de su gloria/amor (12,27): manifestando su amor, quiere dar a conocer el Padre a los hombres. El Padre manifestará su gloria dando vida/Espíritu por medio de Jesús.

De Jesús depende la realización de la obra creadora de Dios. Él tiene la capacidad de hacer que el hombre nazca de Dios (1,13), dándole así vida definitiva y la capacidad de hacerse hijo (1,12). Lo que le has entregado (6,37.39; 10,29), expresión neutra, en relación con el que sean uno (22). El Padre ha entregado a Jesús el grupo de los que responden a la llamada de la vida; son los que escuchan y aprenden del Padre (6,45).

El conocimiento del Padre solamente se obtiene conociendo a Jesús Mesías (3). Pero este conocimiento es relacional, no meramente intelectual. Sólo puede conocer a Dios como Padre quien respecto a él es hijo; la vida definitiva implica, pues, ser hijo del Padre. Sólo puede conocer a Jesús como Mesías el que experimenta la liberación y salvación que él trae (14,20). Una y otra experiencia se identifica con la del Espíritu. El Padre es el único Dios verdadero; el dios que establece con el hombre una relación señor-siervo es falso.
Jesús da remate a la obra del Padre (4) en primer lugar en sí mismo (19,30) y, por la comunicación del Espíritu/vida definitiva (19,30.34; 20,22), en los que le han dado su adhesión.

Pide que su muerte manifieste el amor solidario del Padre y suyo al hombre (5), que sea la prueba indiscutible de que su propia obra y amor son los del Padre. A tu lado indica el carácter definitivo de esta manifestación; la acogida del Padre será el final del itinerario de Jesús (13,3; 16,10) y manifestará permanentemente la gloria del Hijo. Jesús realiza el proyecto divino sobre el hombre. Este proyecto, anterior a la creación, era el Hombre-Dios (1,1), lleno de la gloria del Padre (1,14), el Hijo único, Dios (1,18). Pide ahora al Padre que el proyecto llegue a su realización perfecta con la demostración plena de su capacidad de amar y de comunicar vida.

II. Oración de Jesús por la comunidad presente (6-19). Presupone la fe y la praxis de la comunidad por obra de la actividad de Jesús (6-8). Jesús es la manifestación del Padre (6); lo que la comunidad contempla en él es la gloria del Padre que lo llena (1,14) y que es su propia gloria (2,11). El Padre, actuando a través de Jesús, se manifestará a los hombres (9,3). Ver a Jesús es ver al Padre (12,45; 14,9). La llamada del Padre hace romper con el mundo, el sistema de injusticia y muerte, y asociarse al éxodo de Jesús (8,12). Los discípulos van cumpliendo el mensaje del Padre, que es el de Jesús (14,24).

El punto central de 7-8 es las exigencias… las han aceptado. Hay una decisión de la voluntad que precede al conocimiento y es condición para él. Repite Jesús un principio enunciado dos veces en el templo (7,17; 8,31). No hay conocimiento sin previa decisión de la voluntad; no se sale de la duda sin comprometerse con el bien del hombre. El pasaje está también en relación con 3,33s: al aceptar las exigencias y llevarlas a la práctica, los discípulos experimentan la acción del Espíritu en ellos; esto los convence de la misión divina de Jesús y de que lo que tiene procede del Padre. La certeza de la fe no se basa, por tanto, en un testimonio externo, sino en la experiencia de vida (el Espíritu) que comunica la práctica del mensaje de Jesús, creando la comunión con él. Esta fe descubre el origen divino de su persona y misión (que de ti procedo… que tú me enviaste).

Considera Jesús la circunstancia en que pronuncia esta oración por los suyos; es la de su marcha con el Padre (9-11a). En las necesidades concretas, la comunidad pide en unión con Jesús (16,16). Ahora, sin embargo (9), el ruego de Jesús no se refiere a necesidades particulares, sino al futuro de su comunidad en medio del mundo. Esta oración precede a la existencia de su comunidad y la funda.

Jesús no ruega por el mundo, el orden injusto. Respecto a él, sólo puede pedirse que se destruya y desaparezca. Subraya Jesús su incompatibilidad con el sistema de opresión y de muerte. Los discípulos son del Padre y de Jesús (10); son miembros de la misma familia, viven en el hogar del Padre (14,2s). El distintivo del grupo cristiano es que en él brilla la gloria/amor de Jesús (13,35); perpetúa así su presencia entre los hombres. El grupo va a quedar en medio del mundo, ambiente hostil y seductor al mismo tiempo, sin el soporte de su presencia física (11). 

SÍNTESIS.

El acontecimiento salvador es la muerte de Jesús, en la que el Hombre queda terminado (19,30) al actualizar plenamente su capacidad de amar, y que revela lo que es Dios mismo: amor total y gratuito al hombre (Padre).

Desde su plenitud, Jesús el Hombre-Dios, igual y uno con el Padre, puede comunicar la vida/amor que posee. El efecto de esa comunicación será doble: la unidad de los que participan de él, y su entrega a la difusión de ese amor/vida en el resto de la humanidad.
El amor produce en los hombres una calidad de vida que puede llamarse definitiva, pues no está sujeta a muerte. Esa vida se identifica con la condición de hijos de Dios, que nace de la experiencia del amor de Dios como Padre al experimentar en la propia persona la acción salvadora de Jesús.

El amor, que es don de sí, establece la relación interpersonal, que no se crea dando “cosas”, sino dándose uno mismo. En cualquier donación se ofrece la propia persona. De hecho, el bien del hombre no está en poseer “algo” sino a “alguien”, en poseer a Dios y a los demás. Pero esta posesión no se adquiere por conquista o compra, se recibe como don gratuito. Cada uno regala su vida a los otros, como el Padre, que es Espíritu/vida (4,24), da su Espíritu a Jesús (1,32), y Jesús se entrega y da su Espíritu a los hombres (10,11; 19,30). Cada uno es dueño de su vida, su máxima riqueza, para entregarla; de esa manera, todos tienen en común la riqueza de todos (17,10).

Se ve así el sentido del “servicio”. Es el don personal de todos a todos. No basta un servicio “objetivo” al hombre, sino uno que en lo objetivo lleve dentro el ofrecimiento de la persona. La existencia de la comunidad una es al mismo tiempo el origen y el término de la misión.

2ª OPCIÓN.

Primera Lectura. 2 Macabeos 7,1-2.9-14
1Arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarles a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. 2Uno de ellos habló en nombre de los demás:
-¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la Ley de nuestros padres. 
9Y estando para morir, dijo:
-Tú, malvado, nos arrancas la vida presente. Pero cuando hayamos muerto por su Ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna.
10Después se divertían con el tercero. Invitado a sacar la lengua, lo hizo en seguida, y alargó las manos con gran valor. 11Y habló dignamente:
-De Dios las recibí, y por sus leyes las despreció. Espero recobrarlas del mismo Dios.
12El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos. 13Cuando murió éste, torturaron de modo semejante al cuarto. 14Y cuando estaba para morir, dijo:
-Vale la pena morir a manos de los hombres cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. En cambio, tú no resucitarás para la vida.

Explicación.

Después del anciano vienen otras dos generaciones: una madre con sus hijos, hasta el menor; después del letrado, personaje oficial, una mujer anónima, representando al pueblo.

El martirio de una madre con sus siete hijos es un tema dramático para un autor como el nuestro capaz de conmover a sus lectores. Además de ello, es una figura significativa para oyentes judíos. Porque la madre del pueblo es Sión, según la tradición profética. Sión es la madre de siete hijos en Jr 15,9. El anonimato refuerza esta función simbólica.

Salmo. 124,2-5.7-8
2si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, 
cuando unos hombres nos asaltaban,
3nos habrían tragado vivos,
ardiendo en cólera contra nosotros; 
4nos habrían arrollado las aguas,
y el torrente nos llegaría al cuello.
5nos llegaría al cuello el agua espumeante.
7Salvamos la vida como un pájaro 
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió,
nosotros escapamos.
8Nuestro auxilio es el nombre del Señor 
que hizo el cielo y la tierra.
Explicación.
124,1-2 Comienza de repente, de modo que el invitatorio retrasado interrumpe. Ocupan los puestos extremos Yhwh, Israel y "hombre".
124,5 Para la imagen léase Is 8,8 en su contexto.
124,7 Imagen de sapienciales: Prov 6,5; 7,23.
124,8 Casi repetición de Sal 121 ,2; ha cuajado como fórmula litúrgica.
Transposición cristiana.

 Sobre el peligro de fuego yagua véase Mt 17,15. Agustín pone el salmo en boca de cristianos glorificados, especialmente de mártires.
Evangelio. Mateo 5,1-12

 1 Al ver Jesús las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos.
2 Él tomó la palabra y se puso a enseñarles así:
                    3 Dichosos los que eligen ser pobres,
                       porque ésos tienen a Dios por rey.
                    4 Dichosos los que sufren,
                       porque ésos van a recibir el consuelo.
                    5 Dichosos los sometidos,
                       porque ésos van a heredar la tierra.
                    6 Dichosos los que tienen hambre y sed de esa justicia,
                       porque ésos van a ser saciados.
                    7 Dichosos los que prestan ayuda,
                       porque ésos van a recibir ayuda.
                    8 Dichosos los limpios de corazón.
                       porque ésos van a ver a Dios.
                    9 Dichosos los que trabajan por la paz,
                       porque a ésos los va a llamar Dios hijos suyos.
                  10 Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad,
                       porque ésos tienen a Dios por rey.
                  11 Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por causa mía.
12 Estad alegres y contentos, que grande es la recompensa que Dios os da; porque lo mismo persiguieron a los profetas que os han precedido.

EXPLICACIÓN.

Multitudes judías y paganas. La actividad de Jesús rompe las fronteras entre los pueblos (4,25). Reacción de Jesús, subir al monte, lugar de la presencia y actividad divinas. Va a promulgar el estatuto del Reino, a definir la nueva alianza y a constituir el nuevo pueblo. Sube al monte como Moisés y habla desde él como Dios: el Hombre-Dios.

                  "Pobres" (3), en la tradición judía, los pobres sociológicos; "eligen", lit. "por el/su espíritu", que indica un acto interior del hombre, de inteligencia, voluntad o sentimiento; en este contexto, de voluntad (= decisión, opción). "Los pobres por propia decisión" = los que eligen ser pobres. Jesús mismo lo interpreta en 6,24 (opción entre Dios y el dinero). Tienen a Dios por rey (lit. "de ellos es el reinado de Dios"), es decir, sólo con ellos actúa Dios como rey. El reinado de Dios pone fin a la miseria; no carecerán de lo necesario ni tendrán que someterse a otros para obtener el sustento (6,25-34). Esta pobreza se opone al acumular y retener bienes (6,19-21) y supone la disposición a compartir lo propio (6,22). Ésta es la buena noticia a los pobres (Is 61,1; Mt 11,15).

                Las tres bienaventuranzas siguientes contienen una promesa de liberación, efecto de la opción por la pobreza.

                Los que sufren (4), alusión a Is 61,1 donde se trata de la opresión de Israel. Jesús anuncia el fin de la opresión para la humanidad entera.

                Los sometidos (5), según el texto de Sal 37,11: los que han perdido su independencia económica y su libertad y tienen que vivir sometidos a los poderosos que los han despojado. La tierra, universal: plena restitución de la libertad e independencia.

               Esa justicia (6) condensa las dos bienaventuranzas anteriores: verse libres de la opresión, gozar de independencia y libertad.

              Las tres bienaventuranzas siguientes definen la labor del grupo cristiano en medio de la sociedad.

              Los que prestan ayuda (7), la misericordia expresada en obras.

             Los limpios de corazón (8), cf. Sal 24,4, en paralelo con "el de manos inocentes": buena intención que se traduce en conducta sincera. Ver a Dios, la experiencia constante de su presencia. No cuenta ya la pureza de la ley, sino la del comportamiento, ni el encuentro con Dios en el templo (Sal 24,3; 42,3.5; 43,3), sino en la vida.

            La paz (9): prosperidad, tranquilidad, derecho, justicia; en suma, la felicidad individual y social. Condensa las dos bienaventuranzas anteriores. Tal actividad hace al hombre semejante a Dios, por ser la misma que él ejerce con los hombres. No relación de siervo a señor, sino de hijo a Padre (cf. Os 2,1).

          La última bienaventuranza (10) completa la primera (3) (ambas en presente y con el segundo miembro igual). La persecución no es un fracaso, y es consecuencia de la fidelidad a la opción inicial (5,3). La sociedad, basada en la ambición de poder, gloria y riqueza, no la tolera.

          Las promesas de futuro (vv. 4-9) son efecto de la opción y fidelidad presentes (vv. 3,10). Liberación progresiva de los oprimidos por la existencia del grupo humano que opta contra los valores de la sociedad y crea una alternativa.

          Para los discípulos (11s) desarrolla la última bienaventuranza. La sociedad ejercerá sobre ellos una presión más o menos cruenta. La reacción ha de ser de alegría. Su recompensa será la experiencia de que Dios reina sobre ellos. Con su modo de vivir, los discípulos toman el puesto de los profetas de antaño: hacen visible una nueva relación humana, que denuncia la injusticia existente.

LAS BIENAVENTURANZAS

domingo, 1 de junio de 2025

LECTURAS DEL LUNES 2 DE JUNIO DEL 2025

PRIMERA LECTURA. Hechos 19,1-8.

HECHOS DE LOS APÓSTOLES. ÍNDICE.

1 Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo, después de atravesar la meseta interior, llegó a Éfeso; dio con algunos discípulos
2 y les preguntó:
                     - ¿Recibisteis Espíritu Santo cuando creísteis?
                     Contestaron:
                     - Ni siquiera nos hemos enterado de que se dé Espíritu Santo.
                     3 Él volvió a preguntarles:
                     - Entonces, ¿qué clase de bautismo habéis recibido?
                     Respondieron:
                     - El bautismo de Juan.
                     4 Pablo les dijo:
                   - El bautismo de Juan era un bautismo en señal de enmienda, pero diciendo al pueblo que diesen su adhesión al que llegaba detrás de él, es decir, a Jesús.
                     5 Al oír esto, se bautizaron, vinculándose al Señor Jesús,
6 y al imponerles Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas y a profetizar.
7 Eran en total como doce hombres.
8 Pablo fue a la sinagoga y, durante tres meses, habló con valentía, discutiendo sobre el reino de Dios e intentando persuadirlos.

EXPLICACIÓN.

1 - 7.              Llegada de Pablo a Éfeso (1). La variante occ. es digna de ser tenida en cuenta: "Queriendo Pablo por propia iniciativa ir a la ciudad de Jerusalén, le dijo el Espíritu que volviera a la provincia de Asia; después de atravesar la meseta interior etc.". La misión de Pablo en Asia, desaconsejada hasta ahora (cf. 16,6; 18,20s), obedecería según esta recensión a la iniciativa tomada por el Espíritu Santo.

                    Como era de esperar, tras el paso de Áquila y Priscila y de Apolo (cf. 18,19a.24-26), los discípulos que Pablo encuentran en Éfeso son simplemente discípulos del Bautista, sin que hayan oído hablar siquiera, como aclara la rec. occ. "de que algunos reciban Espíritu Santo" (2-4, cf. 1,5). Bautismo, don del Espíritu y manifestación (5s). La mención del número "doce" (7: "como/en cuanto doce hombres", cf. 2,15: "como/en cuanto ciento veinte"), típico de Israel, insinúa que la nueva comunidad está fundada sobre una base judaizante.

Pablo sigue sin dirigirse directamente a los paganos; al igual que Apolo (18,26), "habla con valentía" discutiendo con los judíos e intentando persuadirlos sobre la llegada del reinado de Dios (8).  

SALMO. 68,2-7.

2Se levanta Dios, se dispersan sus enemigos, 
huyen sus rivales.
3Como se disipa el humo, se disipan, 
como se derrite la cera ante el fuego, 
perecen los malvados ante Dios.
4Los honrados se alegran, se alborozan ante Dios, 
lo festejan con alegría.
5-Cantad a Dios, tañed en su honor,
apisonad un camino al que cabalga en la estepa; 
en nombre del Señor regocijaos ante él. 
6Padre de huérfanos, protector de viudas
es Dios en su santa morada.
7Dios da un hogar a los que están solos, 
saca de la prisión a los cautivos;
solos los rebeldes se quedan en el yermo. 

Explicación.

68,2-7 La primera sección anticipa temas y presenta personajes. Dios "se levanta": ¿de dónde? -El contexto y la alusión a Nm 10 nos dicen que de un alojamiento provisorio. Hay unos "malvados enemigos" que huyen derrotados; hay unos "rebeldes" que "se quedan" y no avanzan; hay unos "honrados" que parecen identificarse con las clases sociales marginadas: "viudas, huérfanos, solitarios, cautivos". Por ahora los grupos no se identifican con pueblos determinados.  

68,2 El "alzarse" puede ser genérico, judicial (Is 33,10; Sal S2,2) o bélico (Is 14,22; Sal 35,2).  

68,3 El fuego es elemento de la divinidad (Is 33,14; Sal 50,2); de él brotan las imágenes de cera (Sal 22,15; 97,5) Y humo (Sal 37,20; 102,4).  

68,5 "Apisonad" o allanad, porque en el desierto no hay caminos hechos: Is 57,14; 62,10. "Cabalga" o marcha en carroza: compárese con Sal 104,3. Se pronuncia por primera vez el nombre del Dios en la forma apocopada Yh.  

68,7 "Solos": la palabra en singular designa al único: Gn 22; Jue 11,34; Zac 12, 10. Es extraño encontrarlo en plural: ¿quiere sugerir que todos son hijos únicos? "Prisión": 
palabra de significado discutido. "Rebeldes" o insubordinados: Sal 7S,S. Son israelitas que se quedan en el terreno inhabitable como explica Nm 14. 

EVANGELIO. Juan 16,29-33.
EVANGELIO DE JUAN POR VERSÍCULOS
29. Sus discípulos le dijeron:
- Ahora sí que hablas claro, sin usar comparaciones.
30. Ahora sabemos que lo sabes todo y que no necesitas que nadie te haga preguntas. Por eso creemos que procedes de Dios.
31. Jesús le replicó:
- ¿Qué ahora creéis?
32. Mirad, se acerca la hora, y ya está aquí, de que os disperséis cada uno por vuestro lado y a mí me dejéis solo; aunque yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Colofón. La victoria sobre el mundo.
(Jn 16,33)

16, 33. Os voy a decir esto para que, unidos a mí, tengáis paz: en medio del mundo tendréis apreturas; pero, ánimo, que yo he vencido al mundo.

EXPLICACIÓN.

Los discípulos se figuran entender ya del todo (cf. 25) (29). Interpretan mal las palabras de Jesús (30). Creen que ha contestado a su pregunta no formulada (16,19) y se admiran de su saber; por eso creen que procede de Dios. Su fe no se apoya en el único argumento que Jesús ha dado: sus obras (5,36; 10,38; 14,11), sino en una pretendida ciencia que le atribuyen.

Jesús se muestra escéptico (31). La fe verdadera tiene por objeto a Jesús en la cruz (19,35) como manifestación suprema del amor de Dios (3,16) y su fuerza salvadora (3,14s). Jesús los conoce mejor que ellos mismos (32). La inadecuación de su fe se va a mostrar cuando se enfrenten con la realidad de la muerte de Jesús. Evoca la imagen del rebaño disperso: ante su detención y muerte, que van a destruir toda esperanza de triunfo terreno, todos desertarán.

SÍNTESIS.


En medio de las dificultades futuras, experimentarán el amor y la ayuda del Padre, que está presente en la comunidad como amigo, lo mismo que para cada miembro es compañero de vida (14,23).

La adhesión a Jesús es incompleta mientras no se acepte su muerte, abandonando toda esperanza de triunfo terreno. Al comprender que la victoria consiste en superar el odio con el amor encuentra la fe su verdadero fundamento.  

16,33. Este versículo termina el desarrollo sobre la persecución, comenzado en 15,18. Jesús quiere tranquilizar a los suyos (cf. 14,1.27). La paz que les deseaba como despedida (14,27) debe ser una realidad en ellos gracias a la unión con él. Esta paz está cercada por la presión del orden injusto en medio del cual se encuentran (12,25; 13,1). La persecución es inevitable (tendréis apreturas), pero no es señal de derrota; cada vez que el mundo cree vencer, confirma su fracaso.

LECTURAS DEL MIÉRCOLES 23 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

2 OPCIONES. 1ª OPCIÓN. Primera Lectura. Proverbios 30,5-9 PROVERBIOS. 5Cada palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refug...