viernes, 27 de septiembre de 2024

LECTURAS DEL SÁBADO 28 DE SEPTIEMBRE DEL 2024

 PRIMERA LECTURA. Eclesiastés 11,9-12,8.

ECLESIASTÉS.

119Disfruta mientras eres muchacho y pásalo bien en la juventud; déjate llevar del corazón y de lo que atrae a los ojos; y sabe que Dios te llevará a juicio para dar cuenta de todo. 10Rechaza las penas del corazón y rehúye los dolores del cuerpo: niñez y juventud son efímeras.
121Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud, antes de que lleguen los días aciagos y alcances los años en que dirás: «No les saco gusto». 2Antes de que se oscurezca la luz del sol, la luna y las estrellas, y a la lluvia siga el nublado. 3Ese día temblarán los guardianes de casa y los robustos se encorvarán, las que muelen serán pocas y se pararán, las que miran por las ventanas se ofuscarán, 4las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino se apagará, se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán callando, 5darán miedo las alturas y rondarán los terrores. Cuando florezca el almendro y se arrastre la langosta y no dé gusto la alcaparra, porque el hombre marcha a la morada eterna y el cortejo fúnebre recorre las calles. 6Antes de que se rompa el hilo de plata, y se destroce la copa de 
oro, y se quiebre el cántaro en la fuente, y se raje la polea del pozo, 7y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva a Dios, que lo dio.
8Vanidad de vanidades -dice el Predicador-, todo es vanidad. 

Explicación.

11 Luz y sol son motivos simbólicos. Que el recuerdo de la noche que se aproxima haga más intenso el disfrute de lo que queda. La muerte, la noche, se anticipa en vida, en un crepúsculo que es vida mezclada de muerte, por eso hay que gozar de la juventud, que es el mediodía, el sol en cenit, antes de que sea demasiado tarde.

El primer consejo no es muy convencional (véase Nm 15,39). El juicio de Dios no significa castigo por haber gozado, sino más bien lo contrario: quien no aproveche el plazo dará cuentas de su negligencia. El juicio de Dios invita a gozar de la juventud; cada cosa tiene su sazón (3,1). La fugacidad de niñez y juventud es su "vanidad".

12,1-8 Frente a la valoración de la vejez en Israel, Qohelet la contempla con tristeza y melancolía. El sentido es claro en conjunto, dudoso en varios detalles. Después de una introducción explícita (1) viene una serie cósmica de meteoros (2) con valor simbólico; sigue la visión de una morada o una granja (3-4) con sus variados personajes; alusiones oscuras entre dos franjas realistas (5), dos imágenes domésticas preparan el enunciado final explícito (6-7), y cierra un colofón (8).

12,1 Es la única vez que el autor usa el término Creador: su recuerdo servirá para aceptar y aprovechar la suerte asignada y los tiempos establecidos. No son malos los tiempos, sino el anciano que no puede disfrutar de ellos.

12,2 La vejez, una noche sin estrellas, un invierno sin sol.

12,3 En el cuadro doméstico, los guardianes pueden ser los brazos y los robustos o valientes pueden ser las piernas o los hombros. Es claro que muelen los molares y dientes y que miran por las ventanas los ojos. Es una casa en que va faltando la vida.

12,4 Las puertas son los oídos, ¿o los labios? (cfr. Eclo 22,27) La acción de moler es masticar; o se para el molino: cfr. Jr 25,10

12,5 Verso dudoso. El almendro florido parece referirse a las canas del anciano; la langosta arrastrándose sería la agilidad juvenil perdida, aunque bastantes comentaristas piensan que se refiere a los órganos sexuales; la alcaparra excitaba el apetito (¿de comer o sexual?).

12,6 Hilo y copa, cántaro y polea son objetos domésticos que asumen valor simbólico. El cántaro que saca el agua del pozo de la vida y la polea que asegura el retorno del agua del manantial no son difíciles de entender. El hilo, ¿es de vestir o de colgar?; la copa, ¿es de beber o de alumbrar? Los griegos hablaban del hilo de la vida que hilan y cortan las parcas.

12,7 Esto no implica supervivencia ni inmortalidad del alma, es simplemente la imagen de Sal 104,30. Véanse 3,21 y Sal 90,3.

12,8 El colofón repite el comienzo (1,2) enmarcando todos los giros de la reflexión. Ahora suena con mayor fuerza y convicción, casi como testamento del pensador.

SALMO. 90,3-6.12-14.17.
3Tú devuelves el hombre al polvo, diciendo:
¡Volved, hijos de Adán!
4Para ti mil años son un ayer que pasó,
una vela nocturna. 
5Los arrastras, son un sueño al amanecer;
se renuevan como la hierba:
6por la mañana se renueva y florece,
por la tarde se seca y la siegan.  
12Enséñanos a llevar buena cuenta
de nuestros días
para que adquiramos un corazón sensato.
13¡Vuélvete, Señor! ¿hasta cuándo?,
ten compasión de tus siervos.
14Sácianos por la mañana de tu misericordia,
y todos nuestros días serán alegría y júbilo. 
17Venga a nosotros la bondad del Señor
nuestro Dios,
consolida la obra de nuestras manos.
¡Consolídala, la obra de nuestras manos!  
Explicación.
90,3 La historia del Génesis es evocada en un verso. El que modeló al hombre, dando le consistencia, lo hizo deleznable; el que integró sus partes lo deja desintegrarse: Job 10,9.
90,4 Las medidas humanas del tiempo no sirven, de ninguna manera, para medir a Dios (2 Pe 3,8). Tal inmensidad refuerza la melancolía del orante.
90,5 El texto es algo dudoso. "Arrastras": el verbo hebreo sugiere una lluvia torrencial. 
90,6-11 Sección definida por la inclusión con "ira". Si la primera parte veía el tiempo humano a la luz de la duración divina, ésta lo ve a la luz de la cólera divina. De la melancolía pasamos al sentimiento trágico, cuando dos realidades estrechamente ligadas, pecado y cólera, se yerguen en la conciencia del hombre.
90,6 Cuatro verbos en este verso, excelente por su concentración; cuánta actividad para pasar más aprisa. 
90,12-17 Una vez tocado el punto más bajo, el orante busca salir a flote rezando a Dios. Y lo hace en tres momentos imbricados. El primero: la aceptación resignada, sin ilusiones: es sensatez. El segundo es unos bienes que compensen las desgracias. El tercero es la fecundidad de la acción.
90,12 A medida que pasan los años, instruido por Dios, el hombre madura en sensatez.
90,13 El verdadero cambio ha de suceder por una acción divina, que el hombre puede sólo suplicar.
90,14-15 La petición es modesta: equilibrar en la balanza de la vida penas y gozos. Pero Dios puede alumbrar una mañana realmente nueva, puede desequilibrar la balanza.
90,16-17 En un modelo doméstico, los siervos piden al amo que comience actuando y que dé eficacia a la tarea encomendada; algo semejante en un modelo político. De ahí se sube a la visión teológica: el hombre será lo que haya hecho: él y Dios en él.
90,17 Is 26,12.
Transposición cristiana.
La "vuelta" de Dios de la ira a la misericordia sucede en Jesucristo: Ef 2,4-7. Las obras del cristiano, vitalizadas por la fuerza de la resurrección (Flp 3,10), cobran consistencia y fecundidad (Flp 2,13), Y al final lo acompañarán (Ap 14,13).
EVANGELIO. Lucas 9,43-45.
43a Todos quedaron impresionados de la grandeza de Dios.
43b Entre la admiración general por todo lo que hacía, dijo Jesús a sus discípulos:
44 - Vosotros meteos bien esto en la cabeza: el Hombre va a ser entregado en manos de ciertos hombres.
45 Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido, y tenían miedo de preguntarle sobre el asunto.

EXPLICACIÓN.
Jesús libera al pueblo de ese espíritu que lo destroza inútilmente. 
43b-45. Admiración general por la actividad de Jesús con el pueblo. Para evitar el deseo de triunfo de los discípulos, Jesús les recuerda el destino que espera al que, llevado del Espíritu de Dios (el Hombre), se dedica a liberar a los oprimidos (43b-44). Incomprensión, absoluta cerrazón y miedo a pedir explicaciones (45).

jueves, 26 de septiembre de 2024

LECTURAS DEL VIERNES 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2024

2 OPCIONES.

1ª OPCIÓN.

Primera Lectura: Eclesiastés 3, 1-11
1Todo tiene su tiempo y sazón, 
todas las tareas bajo el sol:
2tiempo de nacer, 
tiempo de morir; 
tiempo de plantar, 
tiempo de arrancar; 
3tiempo de matar, 
tiempo de sanar; 
tiempo de derruir, 
tiempo de construir;
4tiempo de llorar, tiempo de reír; 
tiempo de hacer duelo,
tiempo de bailar;
5tiempo de arrojar piedras, 
tiempo de recoger piedras; 
tiempo de abrazar, 
tiempo de desprenderse; 
6tiempo de buscar,
tiempo de perder; 
tiempo de guardar, 
tiempo de desechar; 
7tiempo de rasgar,
tiempo de coser;
tiempo de callar,
tiempo de hablar; 
8tiempo de amar, 
tiempo de odiar; 
tiempo de guerra, 
tiempo de paz.
9¿Qué saca el obrero de sus fatigas? 10Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: 11todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.

EXPLICACIÓN.

3,1-15 Y así viene la prueba del tiempo. Desaparece la ficción salomónica y ocupa la escena una visión universal. No se presenta en forma de experimento ni en tono personal (hasta el v. 10). Como si por el escenario pasara un desfile mudo. En eso estriba la fuerza de esa procesión implacable: catorce binas, cada pareja bien trabada, la serie heterogénea. Las hay individuales y colectivas, de sentimiento y de acción, el hombre las realiza o las sufre. Toda esa variedad tiene algo en común: el carácter polar, de extremos y oposiciones, su desarrollo en el tiempo. Desde el nacimiento a la muerte -primera bina- el hombre está colocado en el tiempo, que lo recibe, lo empuja, lo arrolla v lo expulsa, para recomenzar con otra generación (según decía 1,3). (En su soneto Gaita galaica recoge Rubén Darío seis de estas binas).

3,2 Son los límites de la existencia de los que el hombre normalmente no puede disponer.

3,3 "Matar" o dejar morir. Se puede referir a la guerra y a sentencias de muerte dentro de la ley. Como el autor no precisa, resulta terrible pensar que los asesinatos tienen su tiempo asignado.

3,5 El sentido de la primera bina es dudoso. Sabemos que los antiguos empleaban piedras para contar y para echar suertes; en tiempo de guerra podían asolar un campo cubriéndolo de piedras (2 Re 3,19.25). La tradición rabínica piensa que se trata de relaciones sexuales.

3,7 Véase Eclo 20,6.

3,9-15 El autor se fija ahora en los dos temas consabidos: la acción y la reflexión. Frente al ineludible vaivén de los opuestos, ¿qué actitud puede tomar el hombre? ¿Actuar para dominar el curso de los sucesos, para alterarlo?, ¿o tratar de abarcarlos y comprenderlos con el pensamiento?
Inútil lo primero, pues el hombre no puede añadir ni restar ni cambiar lo que Dios ha determinado. Fatal lo segundo, pues el hombre, impulsado a desbordar los límites de su propio tiempo, descubre que no puede abarcar la totalidad del tiempo, y así se desgarra entre el afán ilimitado de conocer y los límites de su conocimiento.
Único remedio, abandonar la ambición de actuar y conocer, contentarse con los bienes de la vida sencilla, que Dios otorga. Dios domina esta sección con su presencia y no se repite el veredicto de vanidad.

3,10 Véanse Ecl 1,13 Y 2,26.

3,11 Parece un comentario a Gn 1,31: con la precisión de Eclo 39,16.34. Dios ha dado a las cosas su sazón, a la mente humana el tiempo sin límites; como el hombre se asoma a él sin poder dominarlo, el pensamiento lo aflige y tortura. Otros traducen "eternidad" o "mundo" .

Salmo: 144,1-4
1Bendito el Señor, mi Roca,
2Mi aliado, mi alcázar,
mi baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
3Señor, ¿qué es el hombre
para que te fijes en él,
el ser humano
para que lo tengas en cuenta?
4EI hombre se asemeja a un soplo,
sus días, como una sombra que pasa.

EXPLICACIÓN.

144,1-2 En estos versos se unen los recursos defensivos a los combativos. El v. 1 combina 18,3 con 18,35. "Mi pueblo": en singular: cfr. 2 Sm 22,44.

144,3 Cita del Sal 8,5, puesta en boca del supuesto David, aplicándose lo que vale para cualquier hombre.

144,4 Combina Sal 39,6 con Job 14,2, que también tienen valor universal. En el salmo se
 mezclan el estupor con la motivación: aunque yo sea un soplo, porque yo soy un soplo ...

Transposición cristiana.

Por referirse el salmo a David, los antiguos lo leyeron en clave cristológica. El Mesías davídico es también el "hombre" de quien se ocupa Dios Padre.

Evangelio: Lucas 9, 18-22
18 Una vez que estaba orando él solo, se encontraban con él los discípulos y les hizo esta pregunta:
- ¿Quién dice la gente que soy yo?
19 Contestaron ellos:
- Juan Bautista; otros, en cambio, Elías, y otros, un profeta de los antiguos que ha vuelto a la vida.
20 Entonces él les preguntó:
- Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Pedro tomó la palabra y dijo:
- El Mesías de Dios.
21 Pero él les conminó que no lo dijeran absolutamente a nadie.
22 Y añadió:
- El Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser rechazado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, sufrir la muerte y, al tercer día, resucitar.

EXPLICACIÓN.

Falso y verdadero concepto del Mesías. 18-27. Oración de Jesús antes de la pregunta decisiva. Opinión de la gente (cf. 9,7s). Opinión del grupo, expuesta por Pedro: el Mesías de Dios (= el Ungido o Consagrado por Dios, cf. 4,41; 23,35). La declaración identifica a Jesús con el Mesías nacionalista y violento de la expectación popular (4,34: "el Consagrado por Dios"). Prohibición de divulgarlo (21); conminó, como al endemoniado.

Jesús integra el concepto de Mesías en el más universal de el Hombre, que, además, incluye a los que reciban el Espíritu y lo sigan (cf. 5,24; 6,5). Su destino no es el triunfo terreno; oposición de los dirigentes (cf. 6,22s); la muerte no es la última palabra (resucitar) (2).

2ª OPCIÓN.

Primera Lectura: 1 Corintios 1,26-31
26Y si no, hermanos, fijaos a quiénes os llamó Dios: no a muchos intelectuales, ni a muchos poderosos, ni a muchos de buena familia; 27todo lo contrario: lo necio del mundo se lo escogió Dios para humillar a los sabios; y lo débil del mundo se lo escogió Dios para humillar a lo fuerte; y lo plebeyo del mundo, lo despreciado, se lo escogió Dios: lo que no existe, para anular a lo que existe, 29de modo que ningún mortal pueda enorgullecerse ante Dios.
         30Pero de él viene que vosotros, mediante el Mesías Jesús, tengáis existencia, pues él se hizo para nosotros saber que viene de Dios: honradez y, además, consagración y liberación, 31 para que, como dice la Escritura: "El que está orgulloso, que esté orgulloso del Señor" (Jr 9,22).

EXPLICACIÓN.

Si la doctrina de la cruz hubiera de conocerse por especulación intelectual, no existiría esta comunidad de gente humilde (26-29). Ellos lo deben todo a Dios, y su existencia confunde al orgullo del mundo. Jesús les ha dado todo lo que son y él lo es todo para ellos (30). De ahí que su único orgullo haya de ser pertenecer al Señor (cf. Jr 9,22s) (31).  

Salmo: 112,1-9
1Aleluya. Dichoso el que respeta al Señor
y es entusiasta de sus mandatos. 
2Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia de los rectos será bendita. 
3En su casa habrá riquezas y abundancia,
su justicia se afirma siempre.
4En las tinieblas amanece para los rectos 
el Piadoso y Clemente y Justo. 
5Dichoso el hombre que se apiada y presta 
y administra rectamente sus asuntos: 
6porque no vacilará jamás
y será perpetuo el recuerdo del honrado. 
7No temerá las malas noticias;
se siente firme confiado en el Señor. 
8Su ánimo está firme, sin temer,
hasta ver derrotados a sus enemigos. 
9Reparte limosna a los pobres,
su justicia se afirma siempre.
alzará el cuerno con honor*.
EXPLICACIÓN.
112 El esquema normal de la bienaventuranza es: "dichoso el que C - porque será / tendrá X" , o sea, conducta y consecuencias: véanse Job 5,17s; Prov 8,34; Sal 41,2. El mismo esquema rige la malaventuranza final. Domina la idea de la compasión y generosidad; se podría sintetizar así: "dichoso el que es compasivo, porque Dios es compasivo". Los bienes que promete son selectivos.
112,1 a Recoge en parte 111,10a, como programa de vida.
112,1 b Y en paralelo riguroso, el cumplimiento de los mandamientos: véase Eclo 2,9.15.
112,2ab "Poderoso": a la luz de Gn 27,29; Jr 9,2. La "descendencia" como grupo definido: círculo, corporación.
112,3a Atribuyen estos bienes a la Sensatez: Prov 3,16; 8,18.21; 22,4.
112,3b Pienso que "justicia" pertenece a la conducta. Si lo tomamos en sentido restringido tardío, significa "limosna": Eclo 3,14.30; 29,12. En sentido lato dice que la honradez es un valor permanente: cfr. Sab 1,15.
112,4a "Amanece" una mañana liberadora. Tema y palabras se pronuncian a favor del hombre generoso en ls 58,10.
112,4b ¿Quién es el sujeto? Pienso que Dios: según la predicación litúrgica tradicional, Sal 111 ,4b; también "justo" es predicado frecuente de Dios. Ésa es la luz que amanece.
112,5a Eso sí, de la compasión divina aprende el hombre a compadecerse y prestar, aun a fondo perdido: Dt 15,1-11; Prov 11,24.
112,5b "Asunto": otros traducen "mantiene su palabra".
112,6ab "No vacilará" es corriente en el salterio; también Prov 10,30; 12,3. El "recuerdo": Prov 10,7.
112,7a Véase Jr 51,46.
112,7b-8b Amplifican el tema de la seguridad, basada en la confianza en el Señor.
112,9a Véase Prov 11,24.
112,9c Véase Sal 75 con comentario. * O: la frente con dignidad.
Transposición cristiana.
En su billete para promover la colecta a favor de los cristianos necesitados de Jerusalén, Pablo cita los versos 9ab: léase 2 Cor 9,6-10. Para la imitación de Dios: Mt 5,48.
Evangelio: Mateo 9,35-38
35 Recorría Jesús todos los pueblos y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la buena noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad.
                   36 Viendo a las multitudes, se conmovió, porque andaban maltrechas y derrengadas como ovejas sin pastor.
37 Entonces dijo a sus discípulos:
                   - La mies es abundante y los braceros pocos; por eso,
38 rogad al dueño que mande braceros a su mies.

Explicación.

Nueva sección. Sumario de la actividad de Jesús (cf. 4,23) (35). Como ovejas sin pastor, cf. Nm 27,17; nadie se ocupa del pueblo. Situación desesperada. La petición al Padre (38) hará tomar conciencia de la necesidad. 

miércoles, 25 de septiembre de 2024

LECTURAS DEL JUEVES 26 DE SEPTIEMBRE DEL 2024

Primera Lectura: Eclesiastés 1, 2-11

ECLESIASTÉS.

2¡Vanidad de vanidades -dice Qohelet-; vanidad de vanidades, todo es vanidad!

Nada hay nuevo bajo el sol

3¿Qué saca el hombre de todas las fatigas que lo fatigan bajo el sol?
4Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre está quieta. 5Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. 6Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el  viento. 7Todos los ríos caminan al mar y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan, desde allí vuelven a caminar.
8Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír. 9Lo que pasó, eso pasará; lo que sucedió, eso sucederá: nada hay nuevo bajo el sol. 10Si de algo se dice: «Mira, esto es nuevo», ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros. 11Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.

EXPLICACIÓN.

1,2 La frase, casi a la letra, se lee al final del libro (12,8); por tanto, enmarca la serie entera de reflexiones dispares. La fórmula ha entrado en nuestra literatura y había que respetarla: "vanidad de vanidades". El vocablo hebel significa soplo, y por traslación, lo que no tiene sustancia, lo vacío, huero, nada. La construcción es una especie de superlativo, como "el cantar de los cantares", equivale a "el mejor cantar". Podríamos traducir: soplo liviano, suspiro leve, o bien, vacío completo, total sinsentido, nada de nada ...
El vocablo Qohelet funciona como nombre y como oficio, sin o con artículo: compárese con Esd 2,55 (soperet) o Is 40,9 (mebasasaeret). La traducción etimológica sería "asambleísta", y podría designar al que dirige la palabra.

1,3 La pregunta es muy sapiencial. El "asambleísta", en nombre de toda la asamblea humana, va a hacer un balance de la vida humana, gastos y ganancias en su correlación. Pero parece que el v. 2 ha adelantado la respuesta, provocando una resonancia irónica o invitando a no hacerse ilusiones. 

1,4-11 Antes de entrar en harina, el autor (o quien sea) nos hace leer este breve poema, que establece la tonalidad del libro. Es una mirada que abarca audazmente todo el horizonte, "bajo el sol", y todas las generaciones humanas para establecer el principio de la desilusión. Repitiendo palabras y construcciones, reproduce estilísticamente la monotonía de lo que existe.

En la primera estrofa (4-7) desfila una cuaterna: la tierra inmóvil, el sol jadeante, el viento, los ríos. Es el mismo sol cada mañana, el mismo viento que gira, los mismos ríos que fluyen, el mismo mar que los recibe. Cada generación humana es lo único que no dura, aunque la nueva es igual a la anterior.

En la segunda estrofa está el hombre con su historia, si así se la puede llamar: a pesar de tanto suceder, es como si nada sucediese. En toda la pieza no aparece Dios, ni como creador ni como director de la historia. La mirada del hombre está encerrada "bajo el sol". El montaje paralelo de naturaleza e historia sirve aquí para naturalizar la historia. En el cosmos los mismos sujetos desempeñan el mismo papel, en la historia humana nuevos sujetos desempeñan el mismo papel.

1,5 Compárese, por ejemplo, con la visión triunfal, heroica, del sol en Sal 19, o bien con la visión del Señor que viene como sol que sale e ilumina, Is 60 y 62; Sal 57, o con la gran descripción de Eclo 43. Qohelet contempla un sol cansado, forzado a repetir cada día su trabajo.

1,6 Qué prestigio el del viento en el AT: Gn 1; Sal 104,30 etc. Qohelet contempla un viento encarcelado entre cielo y tierra.

1,7 Parece suponer que el agua de los ríos, llegada al océano, baja al océano inferior y lo atraviesa para volver a salir en los manantiales.

1,8 Transformar en palabra hechos y experiencias es toda la tarea del AT y la maestría de sus escritores. También Qohelet lo intenta, y desde el principio comenta su propio fracaso: compárese con Dt 29,3.

1,9 La sentencia es polémica; compárese con Is 43,18. Qohelet niega toda novedad objetiva y explica su apariencia por la falta de memoria. Pero, extrañamente, parece saber y recordar todo el pasado, pues afirma que todo ha sucedido ya.

Salmo: 90,3-6. 2-14.17
3Tú devuelves el hombre al polvo, diciendo:
¡Volved, hijos de Adán!
4Para ti mil años son un ayer que pasó,
una vela nocturna.
se renuevan como la hierba:
6por la mañana se renueva y florece,
por la tarde se seca y la siegan.  
12Enséñanos a llevar buena cuenta
de nuestros días
para que adquiramos un corazón sensato.
13¡Vuélvete, Señor! ¿hasta cuándo?,
ten compasión de tus siervos.
14Sácianos por la mañana de tu misericordia,
y todos nuestros días serán alegría y júbilo.
17Venga a nosotros la bondad del Señor
nuestro Dios,
consolida la obra de nuestras manos.
¡Consolídala, la obra de nuestras manos!  

EXPLICACIÓN.

90,3 La historia del Génesis es evocada en un verso. El que modeló al hombre, dando le consistencia, lo hizo deleznable; el que integró sus partes lo deja desintegrarse: Job 10,9.

90,4 Las medidas humanas del tiempo no sirven, de ninguna manera, para medir a Dios (2 Pe 3,8). Tal inmensidad refuerza la melancolía del orante.

90,5 El texto es algo dudoso. "Arrastras": el verbo hebreo sugiere una lluvia torrencial. 

90,6-11 Sección definida por la inclusión con "ira". Si la primera parte veía el tiempo humano a la luz de la duración divina, ésta lo ve a la luz de la cólera divina. De la melancolía pasamos al sentimiento trágico, cuando dos realidades estrechamente ligadas, pecado y cólera, se yerguen en la conciencia del hombre.

90,6 Cuatro verbos en este verso, excelente por su concentración; cuánta actividad para pasar más aprisa.

90,12-17 Una vez tocado el punto más bajo, el orante busca salir a flote rezando a Dios. Y lo hace en tres momentos imbricados. El primero: la aceptación resignada, sin ilusiones: es sensatez. El segundo es unos bienes que compensen las desgracias. El tercero es la fecundidad de la acción.

90,12 A medida que pasan los años, instruido por Dios, el hombre madura en sensatez.

90,13 El verdadero cambio ha de suceder por una acción divina, que el hombre puede sólo suplicar.

90,14-15 La petición es modesta: equilibrar en la balanza de la vida penas y gozos. Pero Dios puede alumbrar una mañana realmente nueva, puede desequilibrar la balanza.

90,16-17 En un modelo doméstico, los siervos piden al amo que comience actuando y que dé eficacia a la tarea encomendada; algo semejante en un modelo político. De ahí se sube a la visión teológica: el hombre será lo que haya hecho: él y Dios en él.

90,17 Is 26,12.

Transposición cristiana.

La "vuelta" de Dios de la ira a la misericordia sucede en Jesucristo: Ef 2,4-7. Las obras del cristiano, vitalizadas por la fuerza de la resurrección (Flp 3,10), cobran consistencia y fecundidad (Flp 2,13), Y al final lo acompañarán (Ap 14,13).

Evangelio: Lucas 9, 7-9
7 El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que estaba pasando y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de la muerte;
8 otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que un profeta de los antiguos había vuelto a la vida.
9 Pero Herodes se dijo:
- A Juan le corté yo la cabeza. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?
Y tenía ganas de verlo.

EXPLICACIÓN.

La gente integra a Jesús en sus categorías y lo identifica con personajes del pasado. No se dan cuenta de la novedad de la actuación y mensaje de Jesús. Duda de Herodes, cuya oposición a Juan ha terminado con la ejecución de éste (cf. 3,19s); replantea la pregunta sobre la identidad de Jesús (cf. 7,19.20.49; 8,25) y desea verlo (cf. 23,8).

LECTURAS DEL MIÉRCOLES 23 DE SEPTIEMBRE DEL 2026

2 OPCIONES. 1ª OPCIÓN. Primera Lectura. Proverbios 30,5-9 PROVERBIOS. 5Cada palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refug...