2 OPCIONES.
1ª OPCIÓN
Primera Lectura. 1 Samuel 1,1-8.
1Había un hombre sufita, oriundo de Ramá, en la serranía de Efraín, llamada Elcaná, hijo de Yerojoán, hijo de Elihú, hijo de 2Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Feniná. Feniná tenía dos hijos y Ana no los tenía. 3Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí: Jofní y Fineés.
4Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Feniná para sus hijos e hijas, 5mientras que a Ana le daba sólo una ración, y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. 6Su rival la insultaba enseñándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. 7Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así. Una vez Ana lloraba y no comía. 8Y Elcaná, su marido, le dijo:
-Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?
Explicación.
El nacimiento de Samuel entra en la categoría de nacimiento de héroes, como los de Isaac o Sansón. Con el primero comparte otro elemento: el tema de las dos mujeres, como Sara y Agar, esposas de Abrahán (o Raquel y Lía, esposas de Jacob). La fecundidad de una la esterilidad de la otra subrayan el carácter maravilloso del nacimiento: el nacido será hijo de la promesa y de la oración más que simple hijo de la carne.
1,1 Elcaná significa Dios crea o compra. Según 1 Cr 6,34-38 (testigo más bien parcial), Elcaná era de familia levítica y residente en territorio de Efraín.
1,2 Ana significa gracia, y Feniná corales.
1,3 Siló fue durante bastante tiempo la ciudad central del culto. Según Jos 18,1 ya hospedó el arca en tiempo de Josué; Jue 21 la presentaba como centro de una romería celebrada con danzas. Su situación es geográficamente central. No están claras sus relaciones con Siquén, donde se renovó la alianza (Jos 24). El arca, que había sido paladión durante las campañas militares, tenía ahora una morada estable, no sabemos si en forma de tienda, según la tradición del desierto, o en un edificio con patio y anejos, al estilo cananeo. En cualquier caso, disponía de altar y de un sacerdocio levítico. Los nombres de los hijos son egipcios, en concreto Pinehas (Fineés) es el nombre de un influyente virrey bajo el último Ramsés.
1,4-5 Se trata de sacrificios de comunión, de cuya carne participaban los oferentes. En este momento festivo y comunitario, Ana siente más su soledad.
1,4 2 Sm 6,19.
1,6 Sobre las rivalidades de las mujeres puede leerse Eclo 25,14-16.
1,7 Gn 30.
Salmo 116,12-19.
12¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
13Alzaré la copa de la salvación
invocando el nombre del Señor.
14y cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
15EI Señor hace pagar cara
la muerte de sus leales.
16 ¡Favor, Señor, que soy tu siervo!
siervo tuyo, hijo de tu esclava.
¡Rompiste mis coyundas!
17Te ofreceré un sacrificio
de acción de gracias.
invocando el nombre del Señor
18y cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
19en los atrios de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. Aleluya.
Explicación.
116,12 La única "restitución" accesible al hombre es el reconocimiento. Cuando el orante se hace la pregunta, ya está expresando su gratitud y su deseo de reciprocidad, y su imposibilidad de satisfacerla.
116,13-14 Expresará su gratitud en un rito público. No está claro si es copa de libación, vino que se derrama en honor de la divinidad (Ex 29,40s; Lv 23,18.37), o es copa de comunión que va pasando entre los comensales de un banquete sacrificial (quizá Am 2,8; Is 62,9). Sobre el voto véase Sal 66,13s.
116,15 Nosotros decimos "vendió cara su vida". El orante piensa en Dios como dueño y tasador. La tasa de Dios es muy alta, si se trata de sus leales. Véase la legislación: Ex 21,29s; también Sal 30,10.
116,16 Desarrolla en clave jurídica la imagen de "siervo" del Señor: quien nace de una esclava es esclavo de nacimiento (Ex 21,4). La manumisión se usa como imagen de la liberación.
116,17 -18 Repite el estribillo cambiando copa por sacrificio de acción de gracias.
116,19 Llama la atención que el orante se dirija a Jerusalén en segunda persona, como a una persona querida. Este detalle abre el salmo a una lectura comunitaria: el orante representa al pueblo desterrado y repatriado.
Transposición cristiana.
Rom 3,4 cita 11b desplazando ligeramente el sentido. 2 Cor 4,13 cita 10a adaptando el sentido. Sobre el precio de la vida, Rom 8,20. Sobre la copa, 1 Cor 10,16.
Evangelio: Marcos 1,14-20.
(Mt 4,12-17; Lc 4,14-15)
14Cuando entregaron a Juan llegó Jesús a Galilea y se puso a proclamar la buena noticia de parte de Dios. 15Decía:
-Se ha cumplido el plazo, está cerca el reinado de Dios. Enmendaos y tened fe en esta buena noticia.
(Mt 4,12-17; Lc 4,14-15)
16 Yendo de paso junto al mar de Galilea vio a Cierto Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban redes de mano en el mar, pues eran pescadores. 17Jesús les dijo:
-Veníos conmigo y os haré pescadores de hombres.
18Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
19Un poco más adelante vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan, su hermano, que estaban en la barca poniendo a punto las redes, 20e inmediatamente los llamó. Dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los asalariados y se marcharon con él.
EXPLICACIÓN.
14-15. Puente entre la introducción y el primer periodo: Jesús llega detrás de Juan (1,7), una vez terminada por la violencia la misión de éste. En Galilea, lejos del centro religioso y político del país. Se presenta como profeta, hablando de parte de Dios. La presencia del «Hombre», Jesús, comprometido por amor a los hombres a llevar su misión salvadora hasta la muerte, ha producido el cambio de época, la etapa definitiva de la historia (se ha cumplido el plazo); lo anterior queda superado de modo irreversible. La buena noticia (cf 1,1): la prometida intervención de Dios en la historia va a abrir la posibilidad de una sociedad nueva y justa, digna del hombre, la alternativa que Dios propone a la humanidad (aspecto social del reinado de Dios, la nueva tierra prometida); exige como condición de parte del hombre la renuncia a la injusticia (punto de partida) (enmendaos) y la confianza en que esa meta (punto de llegada) puede alcanzarse (tened fe).
Para comprender este evangelio es preciso tener presente los dos períodos en que se divide, según se indica en la introducción. Aquí empieza el primero de ellos, que abarca hasta 8,26.
1,16-8,26: Primer período: La universalidad del reinado de Dios y las señales del éxodo mesiánico. Abarca tres secciones (1,16-3,12; 3,20-6,6; 6,33-8,26), enlazadas por unidades menores (3,13-19; 6,7-32).
1,16-3,12: Primera sección: Características del reinado de Dios (= el secreto del Reino: 4,11).
(1,16-20): El mar (no se llama «lago», para aludir al éxodo) de Galilea, frontera con el mundo pagano (16). Ante la perspectiva del reinado de Dios Jesús invita a colaborar con él en primer lugar a los círculos inquietos de Israel «pescar», «redes», connotaciones de conquista, Am 4,2; Jr 16,16), representados por dos parejas de hermanos (cf. Ez 47,13s, igualdad de los israelitas en el reparto de la tierra). Veníos conmigo, como Elías a Eliseo (1 Re 19,20s), aludiendo a la participación del Espíritu de Jesús (1,11). Pescadores de hombres, misión universal, cf. Ez 43,8s. Dos grupos sociales dentro del ambiente judío: el primero, representado por Simón y Andrés (hermanos = igualdad), sin patronímico y con nombres griegos, activo (echaban redes); el segundo, por Santiago y Juan, nombres hebreos, sometidos al padre y en situación privilegiada respecto a los asalariados (sociedad jerárquica); deseosos de actividad (poniendo a punto las redes).
2ª OPCIÓN
Primera Lectura. Ezequiel 33,12-16
12Y tú, hijo de Adán, di a tus compatriotas: Al justo no lo salvará su justicia si comete un delito, al malvado no lo condenará su maldad si se convierte de ella. (El justo no podrá seguir viviendo a costa de su justicia si peca). 13Si digo al justo "vivirás", y él, confiado en su justicia, comete un delito, no se tendrá en cuenta su justicia, sino que morirá por el delito que cometió. 14Si digo al malvado "morirás", y él se convierte de su pecado, practica el derecho y la justicia, 15devuelve la prenda, restituye el hurto y sigue los preceptos de vida sin incurrir en delito, entonces vivirá y no morirá, 16no se tendrá en cuenta ningún pecado de los que cometió; por haber practicado el derecho y la justicia vivirá.
Explicación.
33,12-20 Es una variación del cap.18 sobre la responsabilidad individual. Subraya el tema de la vida: el Señor jura por su vida, quiere la vida. De ahí la asimetría de los casos y la supremacía de la vida: el justo, por serlo, quedará vivo; el malvado por dejar de serlo, quedará vivo; el justo que peca, por volver a serlo, quedará vivo. El desarrollo es así: enunciado general (12); casos de perversión y conversión (13-16); objeción y respuesta (17-20). En líneas paralelas la correspondencia de los capítulos:
33,1-9/ /10-11 /12-13.14-16/ 17-20
18, / 1-20 /23.30b-32/ 24.21-22/ 25-30a
33,12-13 Ni la justicia es garantía perpetua ni el pecado es fatalidad irremediable. Una justicia, aunque prolongada, no es algo acumulado y operante que permita cometer algún delito grave; como si se tratara de cantidades que se contrapesan en la balanza de la justicia, o como si fuera un seguro contra riesgos y pérdidas. Un acto puede comprometer toda una existencia.
33,14-16 Preceptos concretos que representan el resto; preceptos que dan vida.
Salmo. 51,8-12.17.19
8Tú quieres sinceridad interior
y en lo íntimo me inculcas sensatez.
9Límpiame con hisopo del pecado,
lávame hasta quedar más blanco que la nieve.
10Anúnciame gozo y alegría,
que se regocijen los huesos triturados.
11Tápate el rostro ante mi pecado
y borra toda mi culpa.
12Crea en mí, Dios, un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
17Señor mío, ábreme los labios
y mi boca proclamará tu alabanza.
19Para Dios sacrificio es un espíritu quebrantado,
un corazón quebrantado y triturado,
tú, Dios, no lo desprecias.
Explicación.
51,8 Dios mismo trabaja en la intimidad del hombre para que adquiera y asimile la sensatez. Parte importante de ella es descubrir y reconocer los pecados y la condición pecadora.
51,9 Compárese con Is 1,18.
51,10 Anticipa la segunda parte. Cuando Dios pronuncie la sentencia de perdón, el penitente escuchará una noticia alegre, y hasta lo hondo de los huesos sentirá el gozo: véase Is 66,14.
51,12-19 La segunda parte comienza con un corte que no puede ser más radical. Para pasar del pecado a la gracia hace falta una nueva creación, cosa que toca a Dios.
51,19 "Quebrantado, triturado": hay que retener la imagen hebrea, plástica, vigorosa; nosotros decimos "estoy hecho polvo". Por la traducción griega y después la latina, la imagen perdió su materialidad y se convirtió en el concepto contrición, con su adlátere atrición.
Transposición cristiana.
El salmo 51 es el Miserere, príncipe de los salmos penitenciales. Lástima que se haya desgajado del 50 y que no se haya valorado bastante la epíclesis o invocación al Espíritu. Podemos arrancar de 2 Cor 5,17-21 sobre el "ministerio de reconciliación". Al cual añado unas cuantas observaciones.
En la liturgia penitencial, ordenada al perdón y reconciliación, Dios no condena como juez, sino que se querella como parte. La relación mutua se funda en la alianza, cuya carta es el evangelio. El evangelio posee fuerza de interpelación, de recriminación y querella; pero también ofrece perdón y fuerza para la enmienda. A un examen de conciencia objetivo y neutral se sobrepone la palabra de Dios, en diálogo personal. La reconciliación tiene algo de nueva creación, y el Espíritu se infunde como dinamismo de vida nueva. Se plantea la relación entre culto y justicia.
Evangelio. Lucas 15,3-7
3 Entonces les propuso Jesús esta parábola:
4 - Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la descarriada hasta que la encuentra?
5 Y cuando la encuentra, se la carga a hombros, muy contento;
6 al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:
- Dadme la enhorabuena! He encontrado la oveja que se me había perdido.
7 Os digo que lo mismo dará más alegría en el cielo un pecador que se enmienda, que noventa y nueve justos que no sienten necesidad de enmendarse.
Explicación.
Crítica de los fariseos (5,30; 7,34); comer con ellos, signo de amistad, intolerable para la teología farisea (7,34); se ventila el principio de si Dios ama o no a los pecadores, es decir, a los que no observan la Ley, y, en último término, a los paganos; en otras palabras, si pone o no como condición para su amor practicar una religiosidad intachable.
Dos parábolas (4-7; 8-10) con la misma moraleja. Apela a la experiencia de sus adversarios (¿Quién de vosotros?); apoyándose en la conducta humana, describe la divina con los hombres: Dios ama a cada uno en particular, sea cual sea su conducta (cf. 6,35s) (4-7); los fariseos, en cambio, prescinden de los que no observan la Ley, pensando que Dios desprecia a los pecadores.
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